miércoles, 25 noviembre 2020
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Ojana in Excelsis

Pan para hoy, y mucha hambre para el mañana

Algunos bares están intentando volver a la normalidad por la vía rápida y no se cortan un pelo a la hora de clavar rejones de castigo al ‘afortunado’ que logra un velador donde sentarse

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Juanmi Vega @Juanmivegar
19 may 2020 / 06:00 h - Actualizado: 19 may 2020 / 06:00 h.
"Ojana in Excelsis","Desescalada en Sevilla"
  • El propietario de un bar desinfecta la mesa de un velador a la llegada de unos clientes. / E.P.
    El propietario de un bar desinfecta la mesa de un velador a la llegada de unos clientes. / E.P.

Pasear por la ciudad estos días es encontrarte con cosas sorprendentes y nunca vistas. Una de ellas es ver los restaurantes de la calle Albareda llena de sevillanos.

Todos los que pasaban por esa zona huían del camarero que te daba la carta, exactamente lo mismo que ocurría cuando te venía el de la ong de turno, engalanado con el peto azul fluorescente y la carpetita bajo el brazo, y te intentaba cortar el paso, e incluso, se atrevía a decir «te acompaño» cuando le dabas coba y le decías que tenías prisa. El coronavirus ha acabado con ambas especies. Hasta con los que te vendían las papeletas de un sorteo que nunca se iba a celebrar y que el dinero recaudado, dependiendo de si se acordaba de ti o no, era para un campo de fútbol o para comprar instrumentos, siendo las papeletas idénticas.

Reservas y colas son la tónica habitual durante estos días de veladores llenos y aforos a la mitad.

También es habitual ver una subida de precios ‘para compensar’ este tiempo de inactividad. Quieren ganar por la vía rápida lo que no han ganado durante estos meses de cierre y esto les puede suponer un gran problema.

Al sevillano le gusta vivir y consumir en la calle, pero también ha aprendido a comerse los caracoles y las cabrillas en el salón de su casa. La Cruzcampo también sale fría del congelador y, bastantes de los que afortunadamente han mantenido su trabajo han conseguido ahorrar a final de mes.

Los desayunos son los primeros que sufren estas subidas. Es el primer indicador de que el IPT (Índice de Precios de la Tapa) comenzará a escalar considerablemente.

El segundo es la cerveza, que suele oscilar entre 1.10 y 1.40 en sitios más céntricos, sin contar pubs o sitios modernitos donde te venden el botellín a precio de cubata en el bar de Pepe Yebra.

Hace unos días volví al mundo de los veladores y me clavaron un rejón de castigo en la cartera que hacía tiempo que no me daban.

Cuando esos precios te los ponen en una ciudad que no es la tuya, lo pagas, maldices el lugar y juras diciendo que no volverás a ir. Con el tiempo, te ríes de esa anécdota y la cuentas, igual que uno cuenta el día que pagó 18 dólares por una cerveza de lata. La gran diferencia es que aquí nos conocemos todos y con esas actitudes perderán mucho pan futuro por saciarse el hambre de hoy.

Que no pretendan exprimir al sevillano como hacían muchos sitios con el guiri. El guiri vuelve a su país, pero el sevillano se vive aquí

Nuestra misión es apoyar el comercio local, tanto las tiendas pequeñas de barrio como los bares. Consumir más que antes para intentar que, entre todos, pasemos esta crisis lo más pronto posible, pero sin rejones de castigo ni cervezas a dos euros y medio.


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