domingo, 17 octubre 2021
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La vida del revés

Parot se queda sin homenaje y los españoles casi sin memoria

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17 sep 2021 / 10:50 h - Actualizado: 17 sep 2021 / 11:11 h.
"Opinión","Terrorismo","La vida del revés","Víctimas del terrorismo"
  • Fotografía: © Antonio Espejo
    Fotografía: © Antonio Espejo

El etarra Parot iba a tener su homenaje en Arrasate Mondragón. Hubieran sido muchos los que corrieran 31 kilómetros que representaran cada año en la cárcel de este asesino sin escrúpulos. Hubiera sido mañana y la vergüenza que deberíamos sentir en toda España debería ser atroz. La organización convocante ha dado marcha atrás. Lo cierto es que la indignación era grande al margen de los simpatizantes de EH Bildu, es decir, de la violencia terrorista; pero tampoco se había movilizado la sociedad española como hubiera tocado en un caso como este. Se nos está olvidando lo que fue ETA, lo que torturó a la sociedad española y el dolor tan inmenso que dejó instalado en miles de familias.

Este sujeto llamado Parot asesinó a 39 personas. Se dice pronto. Lo hizo a sangre fría, sin compasión. Y, estando ya entre rejas, pedía a los miembros de la banda terrorista que fueran más ambiciosos al atentar. Un pájaro de mucho cuidado este elemento. Un mierda.

El juez y la fiscalía tenían sus razones jurídicas para no impedir que el homenaje se realizase (no estaba convocado de forma expresa para homenajear al etarra). Los jueces no legislan, solo aplican la ley. Las víctimas tenían sus razones para llevarse las manos a la cabeza al ver cómo no se impedía semejante disparate. Y las redes sociales han echado chispas condenando este tipo de enaltecimientos de la violencia (mucho mensajito y mucha frase redonda aunque poco movimiento en las calles).

Pero el problema esencial es otro. Si nos enredamos en cuestiones técnicas estamos perdidos. Que sean los legisladores los que reformen los códigos penal y civil para dejar las cosas en su sitio; que los jueces apliquen las leyes; y seamos los ciudadanos los que dotemos de un punto de cordura a nuestras vidas. Porque el problema fundamental es que hay miles de personas dispuestas a correr para homenajear a un salvaje; porque el odio se extiende en España como una mancha de aceite; porque las posturas políticas en nuestro país son frentistas, porque los jóvenes no saben lo que sucedió en España hace unos años y no conocen la realidad de un terrorismo brutal y sanguinario, porque estamos olvidando lo que pasó y hemos comprado ese mensaje de ‘ETA ha dejado de matar y hay que olvidar porque es una excelente noticia’. Algo terrible sucede para que un grupo enorme de personas (sí, enorme y eso es lo que tenemos nos guste o no) justifica un paquete bomba o el asesinato de un niño; algo está mal si un grupo enorme de personas decide que es más importante el terruño que la vida de las personas; algo va mal si se celebra la muerte y la violencia.

Este homenaje no se va a producir. Ya se han celebrado muchos y han supuesto un insulto a las víctimas y a la memoria de los asesinados. Pero el gran problema es que miles de personas quieren rendir pleitesía a sus héroes, a ese grupo de personas que ven en las pistolas la solución a no sé qué problemas.

Tengo la sensación de que el problema se nutre de la ignorancia porque alguien que desconoce de dónde viene no puede tener claro hacia dónde va. Tengo la sensación de que el problema tiene que ver con posturas radicales que se transmiten en las redes sociales, en los debates parlamentarios, en las entrevistas. Todo es conmigo o contra mí. Tengo la sensación de que la sordera colectiva es brutal y estúpida. Los jueces y fiscales aplican la ley. El Gobierno legisla (en este caso no se ha dotado de herramientas a la víctimas del terrorismo para que puedan evitar situaciones tan vergonzantes como esta). Y los que quieren, corren, corren ciegos por una ira que ni siquiera les corresponde, convencidos de estar haciendo las cosas bien. La pregunta es ¿desde cuándo matar está bien?


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