lunes, 24 enero 2022
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Los medios y los días

Pasa la vida, pero queda

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03 ene 2022 / 04:55 h - Actualizado: 02 ene 2022 / 09:56 h.
"Los medios y los días"
  • Pilar Domínguez se abraza al mural pintado en Gelves por su amiga Concha Jiménez. / El Correo.
    Pilar Domínguez se abraza al mural pintado en Gelves por su amiga Concha Jiménez. / El Correo.

A la artista plástica Pilar Domínguez, poeta, doctora en Bellas Artes, licenciada en Psicología y profesora titular de la Universidad de Huelva, se le murió su marido poco antes de irse 2021. No pudo superar un trasplante de riñón unido a sus dolencias anteriores. Pilar es una mujer de envidiable entereza, culta, excelente conversadora, que proyecta una belleza espiritual y física desde su cara que es su alma que se asoma por sus ojos claros y vitales. La conocí en el confinamiento, a través de un foro de cinco personas, cinco amigos que somos desde entonces, que nos unimos por medio de Internet, el medio de medios, mediante el cual nos reuníamos cada semana para charlar unas cuantas horas sobre el amor según las reflexiones de José Ortega y Gasset. Tiene que haber gente para todo y nosotros nos dedicábamos a eso: Pilar, Concha Jiménez, pintora y diseñadora; Eloy Navarro, filósofo; Ramón Bullón, psicólogo, y este otro espécimen que les habla a diario desde aquí, llamado igualmente Ramón. Raro encontrarse dos Ramones en el mismo lugar aunque ya no tanto.

Pilar nos transmite su dolor y su esperanza. Nos indica en sus mensajes que “aprovechemos el impulso de un año nuevo para fortalecer el amor, vivirlo intensamente. Es lo único que al final importa”. De inmediato desea decirnos algo así como que pasa la vida pero al mismo tiempo queda, una reflexión que tenemos por machadiana pero que es inmemorial sólo que en las palabras de Pilar aún suena con fuerza y acierto en este siglo XXI, ya algo avanzado: “Mi marido murió hace tres días. Pasado el desconcierto, la desolación, ahora le siento libre al fin, libre de su ceguera para ver nuestros amaneceres, libre de un cuerpo doliente y ya casi inmóvil. Está más cerca de mí, Ángel protector que nos cuida desde algún lugar. En mi corazón descansa”. Por eso Pilar nos desea “Feliz Año para el Amor sin límite. Toda esperanza es esa esperanza. Amigos, abrazo a corazón abierto”.

Y sí, ella, con su corazón abierto, se abraza al arte que es la vida. El arte nos salvará, es una frase que repiten muchos pensadores y gente que desea hacerle frente al mundo a cara descubierta. Nada más empezar el año el arte nos salva y se convierte en música que disfrutan cientos de millones de personas. Pilar se abraza a la niña de un mural que en Gelves creó hace poco nuestra amiga Concha Jiménez, es el abrazo colorido a la existencia que empieza con una niña que desea abarcar una atmósfera limpia con su entusiasmo y a ella termina uniéndose una mujer llamada Pilar Domínguez que se suma a la escena portando a su marido en su corazón, convertido ya en un recuerdo ontológico con vida propia. Entonces Pilar escribe que está “abrazando a la niña, intentando coger el mural de Concha para llevármelo en el bolsillo, sin acordarme de que mis bolsillos están rotos”. Rotos sí, pero al mismo tiempo Pilar sabe que por esa rotura emite su deseo de que la vida y la muerte se unan de la mano como las hermanas que en realidad son. Vida, a fin de cuentas, que pasa pero que permanece.


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