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Poéticas de la emoción en el Caixaforum

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06 ene 2020 / 11:26 h - Actualizado: 06 ene 2020 / 11:28 h.
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  • Poéticas de la emoción en el Caixaforum

Producida por la Obra Social de “la Caixa”, organizada con la colaboración del MNAC (Museu Nacional d´Art de Catalunya) y comisariada por la Dra. en Humanidades, profesora, conferenciante, documentalista y colaboradora en foros (como los del Intituto Francés de Madrid), Érika Goyarrola, la muestra que hasta el 12 de enero podrá visitarse en el CaixaForum de Sevilla, reúne un conjunto de 45 obras de 21 artistas que nos acerca a muchas de las sensaciones que tienen que ver con la emoción, lo intenta al menos, porque las emociones son infinitas y las interpretaciones que cada uno les damos, pueden obedecer a muchísimos factores, también.

Los primeras, son las devenidos de la cultura de la sociedad que los comparte y que se basan en una suma de educación –en el sentido formativo y en el de conducta-, de religiones, de ideologías, sistemas, mentalidades, ... que rigen los parámetros de una época, considerando aquí la diversidad geográfica, étnica, histórica, etc. Esto quiere decir que ya para empezar no es lo mismo por ejemplo la interpretación, la representación, esto es, el simbolismo o los significados que puede tener -mejor que una palabra- un concepto, como podía ser el de “lo sublime”, uno de los aspectos en los que incide la exposición.

En este sentido, la interpretación, dependería de la época o momento concreto en que fue hecha una obra de arte o cualquier objeto susceptible a aplicarle esa categoría de sublime (entendido ahora como “lo más”, lo excelente, no en el de la trascendencia, ni tampoco en el de la negación del yo, cualquier acto o pensamiento humano, ni de nihilismo, porque para nada lo es). La sublimación en este contexto sería la capacidad de extraer el placer o el sufrimiento, de darle la vuelta, de convertirlos en arte, música, cine, teatro, en lo que bien puede entenderse como “el pellizco”.

En segundo lugar, están las circunstancias individuales, aquellas que partirían de cuestiones fisiológicas, neurológicas, psicológicas, ambientales y de los millones de cosas que van construyendo un modo de entender las cosas, un modo de pensar -y como es la propuesta ahora- de sentir, de expresar esos sentimientos a través de los sentidos y de lo que nos dicen las emociones.

Filosofía, psiquiatría, neurología, teología, las ciencias, cualquier rama de estas en general y por supuesto que el arte, la literatura, la música, el video, el cine, el baile,...y cualquier manifestación que lo pretenda, ha dado, y en esto seguimos, respuestas a ese magma que se fragua en nuestro interior y emerge en formas, sonidos, movimientos, se compartan o no, quiero decir, se interpreten de la misma manera o tampoco.

Espacio y tiempo –un lugar y un momento determinado- que definen la plasmación oral, visual, gráfica, sonora, gustativa o táctil, de todas esas inmaterias de las que estamos hechos, entre ellas, las emociones, todas (las negativas y las positivas) que “nos decoran”. Los sentidos y el cuerpo como receptáculo y a la par, como emisor.

Poéticas de la emoción en el Caixaforum

Estas acciones que se realizan de manera voluntaria o no, se traducen en gestos que cada comunidad sabe entender no ya en tanto o sólo con la razón, sino con lo sensorial, sensitivo, fisiológico y psicológico, emotivo en suma. Esta es la difícil propuesta de esta exposición, cuyas obras proceden en su gran mayoría de la propia y extraordinaria Colección de “la Caixa”, del Museo Nacional de Escultura, la Fundación Joan Miró, el MACBA, Es Baluard-Museo de Arte Contemporáneo de Palma, la Colección Corporativa de Iberdrola, galerías de arte, Archivos, coleccionistas particulares y las colecciones de los artistas participantes, a quienes se les menciona en los agradecimientos y reproduzco aquí porque de un modo u otro, sin su participación no hubiera podido exhibirse, o al menos con la orientación que se le ha dado, como son: el Archivo Colita, fotografía; Galería Art: Concept; Bill Viola, studio; Colección Per Amor a l´Art; Galería Perrotin, Hauser & Wirth; The Estate of Bas Jan Ader; Videoart.ch-office for Videoart; Olivier Antoine; Nekane Aramburu; Genna Barberot; Mª Bolaños; Michael Briggs; Susana Carnicero; Soad Houman; Bobby Jabronski; Cécile Ktorza; Caroline Maestrali; Anna Meliksetian; Dominik Meuter; Teresa Montaner; Carmen Pereira; Antònia M. Perelló; Ana Pérez; César Pérez Díez; Kira Perov; Francesc Polop; Ronja Primkee; José Luis Soler Vila; Patricia Sorroche y Julia Wunderlichigene Zazzaro.

Se destaca la intervención del editor Moisés Vicent; la del equipo de la Fundación la Caixa y por supuesto la de Moisés Roiz, Director del CaixaForum de Sevilla. También, la de fondos de imágenes –como Getty, EFE, The Artist Rights Society o la VEGAP-, la colaboración de los artistas, la de los autores de los magníficos textos que se reproducen en salas y en el periódico/publicación, que además del de Érika Goyarrola, son los de Glòria Guso y Maxi Gandul, y por último resaltar las tareas de los traductores, ya que se trata de una muestra con fondos internacionales, insistiendo con todo esto y al mencionarlos, en lo que vengo reivindicando desde las páginas virtuales de El Correo de Andalucía web, en cuanto a todo lo que aparentemente no se ve, pero existe para que seamos partícipes de las artes, contribuir a la creación y a la difusión.

La angustia, la alegría, la pasión individual o colectiva, o “la extrañeza, el desprecio, el dolor y un largo etc.” (título del vídeo/performance de Esther Ferrer), se han representado en todas las artes desde el Neolítico y en diferentes lugares del Planeta). Érika Goyarrola, ha querido remontar estas emociones a los últimos 500 años de la historia del arte, haciendo paralelismos y combinaciones entre la pintura o la escultura góticas (italianas, flamencas y españolas), cotejándolas con otras del XIX y del XX, para que observemos como han tratado este asunto los autores contemporáneos que han escogido la foto, el cine, el vídeo, la escultura, la pintura, el dibujo, la litografía o cualquier soporte o acción performativa, para que nos con-movamos ante el dramatismo que sugieren, la potencia del “quejío”, las músicas que ha seleccionado, o con el silencio de los paisajes, de las imágenes fijas o en movimiento, las manifestaciones sociales, políticas o festivas.

Poéticas de la emoción en el Caixaforum

Esta compleja y nada fácil exposición, habla también del patetismo y del ethos (ambos términos del griego, en cuanto a eso intangible, como lo es también lo sublime al que se alude, entendido como en ir más allá de lo que nos dicta nuestra mente). Se encuadra por tanto, en los discursos que tienen al cuerpo como objeto de experimentación, del cuerpo vivo o muerto como metáfora de la sociedad que lo contempla.

Esta sociedad, o cultura como es la nuestra, ha enterrado a Descartes y nuestro lema ya no es: “Pienso, luego existo”, sino “Siento, luego soy” (o soy lo que como, hago, digo, veo, ... todo lo que me representa no exactamente sin la razón, y sí, con el contenido de los instintos, los otros órganos que restan preponderancia al cerebro, o sólo a él. Porque se entiende –o debería hacerse- el cuerpo como un todo holístico. El culto al cuerpo, a su belleza o deformidad, ha sido objeto de antropología y de la publicidad y se ha convertido en objeto artístico per se. Me metería aquí en un jardín ético y estético, no por ello apasionante.

Esta aproximación a las emociones, ha tenido en cuenta el dolor que se infringen a sí mismas algunas autoras aquí expuestas en contraposición al dolor interno ante el ajeno. También la alegría. Las lágrimas y las risas. También el silencio contenido y expresivo.

Cada autor la ha dado, en formas que también gritan o callan, pero que no quieren dejar a nadie indiferente, sobre todo algunas, acaso las más explícitamente dramáticas y por tanto, cada obra merecería mucha mayor atención de la que puedo hacer ahora por todas las reacciones que provoca, por las emociones y sus poéticas, y son estos, de los que sólo mencionaré el nombre, el título, la técnica y el año en que las hicieron: Enric Folgosa Martí: “Funeral en Kosovo, fotografía, 1988); Ramón Padró Pijoan: “Piedad”, escultura. c. 1850; Bas Jan Ader: “I´m too sad to tell you”, Vídeo, 1971; Bill Viola: “The silent sea”, vídeo, 2002; Manolo Millares: “Comúnculo”, pintura, 1960; Gina Pane: “Acction psyché” (acción/vídeo), 1974; Shirin Neshat: “Turbulent”, vídeos, 1978; Julio González: “Estudio de mujer gritando” Dibujo, 1940; Iván Argote: “Birthday”, vídeo. 2009; Darío de Regoyos: “Fiesta vasca”, pintura, 1888; Esther Ferrer: “Extrañeza, desprecio, dolor y un largo etc.”, video performance, 2013; Pipilotti Rist: “I´m not the girl who misses much”, vídeo. 1986; Colita. Fotografías, entre 1968 y 77; Jeremy Deller: “Acid brass”, vídeo. 2012; Francesca Woodman: s/t. fotografías, del 75 al 80; Carla Andrade: “Geometría de ecos”, fotos, 2013; Perejaume: “Paisaje 17”, pintura, 1985; Joaquim Mir: “Puesta de sol”, óleo, 1903; Günther Förg: “s/t., 1984 y 1988, bronce; “Anónimo”: “Descendimiento”, entre 1500-1510, óleo; Esteban Jordán: “Llanto sobre Cristo muerto”, escultura. Entre 1567-1600; y “Joan Miró: “Homenaje a Joan Prats. Litografías. 1971-72, litografías y “Bailarina”, escultura. 1981.


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