Portada de Feria. Especie invasiva

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12 dic 2021 / 12:10 h - Actualizado: 12 dic 2021 / 12:17 h.
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  • Imagen de archivo del montaje de una portada de la Feria de Abril. / El Correo
    Imagen de archivo del montaje de una portada de la Feria de Abril. / El Correo

Decía mi maestro D. Juan Jordano que el buen derecho debe ser mínimamente invasivo, dejar actuar libremente a las personas, e influir en su operativa lo mínimo y cuando sea necesario. Dicho en lenguaje coloquial, las administraciones públicas, deben incordiarnos lo justo y necesario y no más de lo imprescindible.

Y me refiero concretamente a la mismísima libertad de movimientos, al deambular por la ciudad: Cuando no hay una carrera un fin de semana que corta media Sevilla, hay una exhibición o un evento, que sin previo aviso te manda a la otra punta de la urbe, cuando pretendes tomar tu camino de siempre.

Una de estas invasiones detestables, es el montaje (este preavisado) de la portada de feria. Si no lo digo reviento. Vivo enfrente y lo veo cada día.


Desde noviembre, sí, desde noviembre, se corta la calle Antonio Bienvenida, (la del abrevadero de los caballos) de dos carriles por sentido, que une la portada con la Glorieta Saeta, para montar la portada tubo a tubo. Esa avenida es entrada y salida de la ciudad y soporta un tráfico considerable, no hablamos de una callejuela. Durante el montaje de la portada, los días de feria y el desmontaje, resulta que la avenida está cortada desde noviembre hasta junio, o julio. Y en el próximo noviembre vuelta a cortar. Tan desatinado plazo de ejecución lo motiva, que hay solo tres operarios (si, tengo fotos) trabajando en el montaje y desmontaje, con lo cual, pueden calcular el ritmo de avance, cuando la estructura tiene sesenta millones de tubos.

Indudablemente hay que vigilar que no caiga un tubo desde la altura a algún vehículo (cosa que evitaría una red) o que el tráfico no entorpezca el montaje. Pero ese no es el problema, ya que los pilares de la estructura de tubos no invaden la calzada, la jornada en la construcción en Sevilla, por convenio colectivo termina a la hora de comer, y el corte de tráfico podría ceñirse a la jornada. Lo que motiva el corte de la avenida 8 o 9 meses, es que amontonan los materiales en la propia calzada, por donde pasan los coches, con lo cual, cuando el trio de montadores da de mano, la avenida sigue cortada. Montaje y desmontaje, tubito a tubito, y tablero a tablero, durante nueve meses, tres personas.

En lugar de almacenar los tubos en las generosas extensiones contiguas de acera alberada que tiene nuestro real (vacía y sin uso en esas fechas), o en la mediana de la propia avenida, en contenedores al uso, lo hacen por donde debe pasar el tráfico. ¡¡Homepofavó!! ¿No hay otro modo de conciliar la circulación y la construcción?

Pasemos por alto, la caseta de obras cubierta con una lona con mas mugre que el rabo de una vaca, y cogida con cuerdas; no hablemos de la cutrez del cerramiento que durante 8 meses afea el entorno, obviemos que el desmontaje se realiza, soltando los tableros y dejándolos caer desde la altura a la voz de “allá vá”, y formando un montón de escombros de madera que bloquea la calzada durante semanas. Pero insistimos, al ritmo y la velocidad que hoy se construye, no es decente 9 meses de corte de una avenida de cuatro carriles.

Una actitud respetuosa con el ciudadano, sería construir una estructura sólida permanente licitada por concurso público y elegida por votación popular, que se pudiese revestir cada año y tematizar con la decoración que toque. Sería más barato, y menos molesto, y quedaría siempre un testimonio sólido de que ahí está, como la puerta de Alcalá, o estuvo, si se traslada a otra ubicación, el pórtico de entrada a una de nuestras fiestas más señaladas.

Por tanto, desde esta modesta tribuna, impetramos a las autoridades, para que sean menos invasivas, respecto de la ocupación de la vía publica, en lo que a este punto se refiere.


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