miércoles, 27 octubre 2021
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Puigdemont y la lava del volcán Cumbre Vieja

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27 sep 2021 / 16:05 h - Actualizado: 27 sep 2021 / 16:08 h.
"Opinión","Carles Puigdemont"
  • Puigdemont y la lava del volcán Cumbre Vieja

Carles Puigdemont se parece bastante al volcán que ha entrado en erupción en la Isla de La Palma (Canarias). Puigdemont un día está detenido y al siguiente se encuentra en libertad. El volcán (que es de una clase en la que prevalecen las erupciones violentas y explosivas separadas en el tiempo de forma irregular) se pone en marcha o se para sin avisar. En las fases más activas, el volcán suelta por su cono gases y lava a todo soltar. Puigdemont, cada vez que es detenido y puesto en libertad, suelta por esa boquita tan fina que Dios le ha dado enormes cantidades de perlas que buscan ridiculizar al Estado español; no es magma incandescente, pero es igual de destructivo. El volcán Cumbre Vieja está dejando la vida de miles de personas hecha unos zorros. Todo a su paso es destrucción y una raquítica esperanza para colocar en el futuro. Puigdemont ha dejado un rastro de ruina a su paso y son muchos los que lo tienen crudo aunque aún no lo saben. Cataluña va perdiendo terreno en todos los aspectos y ya veremos cómo acaba la cosa. No se puede hacer peor, no se puede destruir tanto en tan poco tiempo. El volcán palmero se pasa el día en la tele aunque ha estado años sin apenas relevancia. Proporcionalmente (Puigdemont no pasará de los 100 años casi seguro; el volcán cuenta con siglos de vida) el político catalán aparece y desaparece de los medios de la misma forma que el volcán. Parecidos razonables, se llama a esto.

Sea como sea, los españoles comenzamos a sentir cierto nerviosismo al ver la cara de Puigdemont en pantalla o al comprobar que el volcán Cumbre Vieja sigue arrasando con todo lo que encuentra a su paso. Y lo curioso es que, en ninguno de los dos casos, se puede hacer gran cosa. Lo de la Justicia europea no hay forma de entenderlo. La fuerza de la naturaleza no hay forma de detenerla.

A estas horas, el volcán sigue activo (otra vez) y Puigdemont en la calle (otra vez). Y, en ambos casos, es cuestión de tiempo. El volcán acabará de escupir lava y Puigdemont acabará de escupir gilipolleces contra España y los españoles. El volcán terminará calmándose durante años y Puigdemont terminará entre rejas durante una temporada.

Parecidos razonables, se llama a esto.


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