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Ojana in Excelsis

Puñalada rociera

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Juanmi Vega @Juanmivegar
09 jun 2022 / 09:47 h - Actualizado: 09 jun 2022 / 09:53 h.
"Ojana in Excelsis"
  • Puñalada rociera

Una vez que ya ha acabado la procesión y que la mayoría de las hermandades están ya de regreso o lo han completado, podemos hablar de algo muy importante que ocurre en la aldea y de lo que poco o nada se comenta: las clavadas en los bares.

Todavía estoy tiritando de la cuenta del pasado domingo. No sabía si llamar a Cofidis o a Rubén Sánchez, de Facua, para pedirle amparo ante tal estafa.

Les confieso que el trauma fue relativo, pues no pagué yo la cuenta, pero aún así lo pasé muy mal cuando vi el rostro del que se retrató leyendo la dolorosa.

No crean que pedimos jamón, gambas, cigalas o caviar, nada de eso. Para comenzar elegimos un tomate aliñado. Fue lo mejor de la cena. 8 gajos de tomate aderezados con un cuarto de lata de atún, por sólo nueve euros. Si hubiésemos sabido que la cena sería como fue, créanme que hubiéramos pedido 4 platos más de tomate.

Lo siguiente que nos llegó fue el solomillo al whisky. Cuatro trozos de carne con la longitud de un paquete de tabaco y con una salsa por encima que lo más cerca que ha visto el whisky fue cuando se cruzó con una botella de JB que estaba en la barra. Eso sí, el plato lo cobraron como si le hubiesen echado botella y media de Cardhu, la del tapón de corcho, por encima.

Mención especial a las patatas fritas. Eso sí que es comida fusión. Lo que viene a ser un trampantojo en toda regla. Patatas con sabor a choco frito. Que tiemble Lays.

Luego vino el postre, quiero decir las croquetas, pues no sabíamos si eran trufas o piononos de lo frías que estaban por dentro. Tan frías estaban que pedimos, por favor, que le diesen un tiento por el fuego, o al menos, le pasasen un mechero cerca. Mejoraron un poco, pues ya no te dolían las encías al comerlas. Algo es algo.

Reseñable también el precio de la cerveza, que estaba al mismo que el de cierto restaurante de la Plaza de San Francisco cuando se jugó la final de la Europa League hace unas semanas.

Esa ‘cena’ salió por 90 euros. Pagamos 15.000 pesetas para quedarnos igual que antes, pero con una historia y un aprendizaje para los años venideros: traer bocatas de casa.


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