sábado, 19 junio 2021
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Qué bien me iría con tu vida

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Álvaro Romero @aromerobernal1
08 jun 2021 / 08:07 h - Actualizado: 08 jun 2021 / 08:09 h.
"Viéndolas venir"
  • Qué bien me iría con tu vida

Todo el mundo critica las ventajas de quienes no están en sus circunstancias pero jamás focaliza los inconvenientes. De modo que frente a esa victimización que todos hacemos frente a la idealización de las situaciones ajenas siempre cabría que otro nos dijera: ¡Cámbiate! No reflexiones más sobre lo bueno, lo fantástico, lo ideal de los demás, sino da el salto de una puñetera vez, cámbiate, ponte sus zapatos. Y, si no, cállate y sigue viviendo tu vida.

Sin embargo, nadie nos lo dice. Ni siquiera nosotros mismos, porque la voz de la conciencia se adormece a capricho o se hace la despistada. De modo que todo el mundo acaba viendo las enormes ventajas de la otredad. ¿Por qué los adultos podéis hacer siempre lo que os dé la gana?, nos suelen preguntar los niños. Y no les respondemos porque ya se encargará la vida de hacerlo. Entre los adultos, los pobres lanzan peroratas contra los ricos, porque la existencia de quien tiene muchas propiedades debe de ser encantadora, piensan quienes solo tienen una mano delante y otra detrás y toda la libertad del mundo. Los ricos, en cambio, argumentan lo fácil que es vivir sin tener nada, sin estar obligados a pagar impuestos sino esperando la paguita. Y pronuncian la paguita con ese deje encorajado de quienes la ansían absolutamente por encima de todo lo que poseen. Sería maravilloso que, alguna vez, algunos de esos ricos –muchos de los cuales ni siquiera han movido un dedo para serlo- se levantase una mañana como Segismundo en el sueño de su vida cambiada, sin nada de lo que tuvieron pero con la paguita asegurada, a ver qué tal las primeras sensaciones... ¡Qué interesante entrevista podríamos hacerles!

El caso es que nadie parece suficientemente capacitado para realzar los motivos de felicidad que lo rodea sino empeñado en agigantar los ajenos. Igual que en comunicación, el mensaje nunca significa nada si le quitamos el contexto. Pues eso.


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