miércoles, 08 julio 2020
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¿Qué construyen en las obras?

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Álvaro Romero @aromerobernal1
26 mar 2020 / 01:24 h - Actualizado: 26 mar 2020 / 01:27 h.
"Salud pública"
  • ¿Qué construyen en las obras?

Romero Murube, de quien este año estábamos celebrando el 50º aniversario de su muerte y no se nos ha olvidado pese a la que está cayendo, incluyó en Pueblo lejano, su mejor obra, a un personaje llamado Pepe Nieto, albañil de profesión, que tenía la obsesión de construirse una pirámide para cuando muriese. Un mausoleo a lo grande, construido con esmero con esa paciencia y garbo de esos maestros de obra que esta tierra ha dado de generación en generación. El escritor palaciego cuenta con gracia cómo Pepe Nieto enriqueció aquella tumba con mármoles, azulejos, rejas y hasta farolas. Hasta que un día, en Sevilla, al bajarse en la estación, un tren lo arrolló y acabó con él. Nadie reclamó su cuerpo y lo enterraron en la capital, de modo que su pirámide quedó vacía, que era como se titulaba el capítulo...

Seguro que usted, si ha llegado leyendo hasta aquí, intuye el porqué de este recuerdo literario mío, viendo a diario, si no por la ventana de su casa, por el relato de cualquier familiar o conocido cómo los albañiles y otros tantos trabajadores de distintos sectores de los que no nos depende la vida trabajan todos los días como si aquí no estuviese ocurriendo algo gravísimo, una epidemia que parece afectar especialmente solo a un tipo de trabajador. Hay otros que parecen inmunes o que se convierten en inmunes por el ilógico peso del dinero en estos momentos, porque seguimos queriendo salvar a toda costa la bolsa y la vida, y hay instantes en los que hay que decidirse. Tienen que decidirse el Gobierno o las empresas o ambos a la vez, que sería lo deseable. Porque no parece demasiado lógico establecer tantas medidas de seguridad para bajar a por el pan mientras hay aún millones de trabajadores que van, tocan, hablan, dicen, se quejan y sobre todo trabajan y luego regresan a sus hogares con sus familias, metiendo cada día más números a esta macabra lotería que multiplica sus premios...

Los sanitarios, a quienes les estamos pagando en aplausos y poco más este sacrificio histórico que ellos sí que están pagando caro, carísimo, tienen mucha menos elección, y toda España se lo tendrá que agradecer de un modo inolvidable, como todo lo que está ocurriendo. Pero hay otras muchas profesiones cuyo trabajo en estos momentos se antoja de una frivolidad insultante. Si estamos a punto de llegar al pico -a ese pico temido y deseado a un tiempo-, no me explico aún cómo sigue habiendo españoles que cumplen con su deber de quedarse en casa y españoles que cumplen con el suyo teniendo que ir a trabajar. El mundo no se acaba porque las obras se paren, pero puede menguarse mucho si quienes las hacen paran definitivamente. Creo que el Gobierno debería considerar aquello de las campanas de John Donne: cuando doblen, no preguntes por quién doblan. Doblan por ti.


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