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Los medios y los días

Quién miente, ¿Junta o sindicatos?

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04 oct 2021 / 04:00 h - Actualizado: 04 oct 2021 / 04:00 h.
"Los medios y los días"
  • Una clase en un centro escolar. / EFE
    Una clase en un centro escolar. / EFE

Mis compañeros de CCOO de la Enseñanza me llaman a una manifestación el día 7 de octubre contra la Junta. Sí, yo pertenezco a CCOO, no es que tenga mucha fe en los sindicatos, pero creo que su presencia es necesaria por aquello de que el hombre es un lobo para el hombre y porque además a todos o casi todos los seres humanos les gusta tener poder. A la derecha le encantaría que no existieran sindicatos, los desprecia en cuanto puede. A mí no me convence la labor sindical que, en esencia, no es transformadora, como lo fuera en otros tiempos, sino perpetuadora del mercado mediante apaños salariales y poco más. Pero deben existir contrapesos por débiles que sean.

Desde tiempo inmemorial no voy a ninguna manifestación como tampoco iré a ésta, espero que mis compañeros me perdonen. Van a reivindicar el valor de lo público, se conoce que alguien ha tocado a filas por ahí y en varios lugares de España se va a reivindicar lo público. La pega que yo tengo es que si queremos que lo público avance y compita con lo privado hay que hacer una buena criba de profesores en la enseñanza pública, profesores abúlicos, profesores inmovilistas, profesores que van de progresistas pero no apagan la luz cuando salen de los servicios públicos ni se preocupan por que los alumnos universitarios tengan un plan de estudios acorde con lo que el mercado les va a exigir y pongo el ejemplo de mi propia facultad, la de Comunicación, donde la formación en redacción es muy insuficiente debido a la masificación y a la falta de más asignaturas de esta especialidad; donde los alumnos aprenden escasamente el mundo de la TV digital; donde se ofrecen sólo cuatro meses para enseñar a pensar y analizar las estructuras de poder y del mundo mediático y donde no se habla para nada de historia de la profesión o de periodismo comparado. Son ejemplos y me detengo porque seguir me ocuparía mucho más espacio.

Como creo que a los sindicatos este tipo de protección de los trabajadores del futuro, que son los alumnos, no les interesa, sólo parece gustarles el pito, las voces y las pancartas contra la Junta; como creo que con determinados “progresistas” nunca habrá progresismo, me quedo trabajando en lugar de ir a la mani. Huelga a la japonesa hago yo. Soy un revolucionario, no un rebelde que sale a gritar y luego a vivir que son dos días.

El caso es que los sindicatos -el mío en concreto- me habla de recortes en educación, sanidad y dependencia. Incrementar las infraestructuras, ayudar a los vulnerables, transparencias en los fondos públicos. Y al final del llamado afirman los representantes de los trabajadores: “en puertas de la tramitación para la elaboración de los Presupuestos de 2022, exigimos al Gobierno andaluz que no es momento de tacticismos, de regates cortos e inacción”. Le exigen al gobierno andaluz, pero no al de Madrid que nos debe varios miles de millones de euros. El presupuesto lo está consensuando la Junta con el PSOE, la auditoría que el gobierno del PP ha hecho a la Junta de la época PSOE ha sacado a la luz serias irregularidades, el caso del dinero público gastado en puterío sigue en la Justicia. ¿De esto no dicen nada los sindicatos? Por otra parte, el presidente Moreno Bonilla acaba de declarar, según publicaba este diario que su modelo de gobierno “es un modelo además con «una honda preocupación» en los temas sociales, como Juanma Moreno considera que han demostrado, siendo una comunidad autónoma que «ha apostado de manera directa, no con lo que decía la progresía», en estos aspectos, poniendo un 7% del PIB regional en la sanidad, un 5% en educación o «llegando a cifras inimaginables e históricas» en dependencia y en servicios sociales”.

Aquí o mienten los sindicatos o miente la Junta o ambos dicen verdades a medias que es lo peor. Y como yo no soy un tesigotesigo a cualquier precio sino un pensador y un científico social y no me gusta dividir la sociedad en buenos y malos, por estas y las otras causas esgrimidas, más las que me callo, me quedo currando en casa, a favor de lo público. Ea, y ahora que me diga una colega autoridad académica lo que me soltó un día, algo así como: “Ramón, tú podrías tener mucha más repercusión si no fueras como eres”. ¿Acaso quiere que sea como no quiero ser, correctito, calladito y arrimado a alguna lumbre que caliente o, mejor, que queme? Mejor solo que chamuscado. Así está el país, mustio porque todos están calladitos: “Niño, tú no te señales”, que decía mi madre.


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