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Razones de un ateo para estar en contra de la eutanasia

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22 dic 2020 / 05:00 h - Actualizado: 21 dic 2020 / 22:39 h.
"Opinión","Eutanasia"
  • Razones de un ateo para estar en contra de la eutanasia

Mi argumento principal es muy raro. Yo diría que hasta difícilmente comprensible. Se basa en la asunción primera de que la pura existencia es totalmente absurda y sin sentido alguno. O sea, que exista algo en vez de no existir nada, como decía Leibniz, es ya una paranoia del mil. Que estemos aquí sobre una bola de agua y tierra que da vueltas sobre sí y alrededor de una estrella, en medio de trillones de estrellas y planetas, y que no sepamos si el cosmos termina en algún sitio, y si terminara no sabemos qué hay detrás... es de locos. Que los seres humanos vivamos un tiempo apenas perceptible en el devenir del tiempo cósmico... Todo esto es tan disparatadamente absurdo, el haber llegado al mundo sin pedirlo, el crear otras vidas que no lo han pedido y que la mayoría de las veces tampoco es que nosotros lo hayamos buscado... Todo es tan incongruente, estúpido y ridículo (miles de millones de animales y plantas naciendo y muriendo cada día sin parar desde el confín de los tiempos y supuestamente por miles de millones de años más...), que cuando alguien cree encontrar un argumento para permitir la ayuda al suicidio de alguien a mí es que me da la risa floja. Y que conste que yo dejo a cada uno que haga lo que quiera, pero lo puede hacer sabiendo que yo y unos cuantos más no encontramos la razón.

Sigo con mi argumento raro: Si tuviéramos una ligerísima certeza de para qué estamos sobre la tierra -un cometido, un fin-, pues entendería que acabado éste se nos permitieran abrir las puertas de la nada. Pero con la certeza absoluta de que la existencia es una eventualidad totalmente absurda, ¿quién es capaz de decir que es mejor irse?

Si se sufre, ¿es que acaso no sufren millones de niños y adultos hambre, escasez, enfermedades, cada día de su vida, cada minuto de su corta vida?... y no por eso les facilitamos la apertura de las puertas al vacío de la nada definitiva.

Hay adultos que dicen que no quieren ser una carga para otros. Entonces ¿todos los que son una carga para otro -como niños discapacitados intelectuales graves o profundos- deben tener acceso a desaparecer? Repito: si supiéramos para qué estamos aquí, quizás. Pero sin saberlo...

¿Valgo en el mundo sólo mientras sirvo para algo? Pues yo creo que todos los vivos servimos para algo, aunque sea incordiar a familiares y enfermeros. ¿Quién nos ha vendido que la vida tiene que ser feliz? Se ha sufrido a lo largo de toda la Historia y la gente ha aguantado. ¿Por qué? Porque no tenemos ni puta idea de para qué estamos aquí. Si lo supiéramos, todo sería más fácil.

Pero el concepto de utilidad es reciente. Se vive sin saber por qué ni para qué, por eso no me parece lícito porque todo es tan absurdo que no puede haber argumentos (dentro de lo absurdo) para decidir marcharnos.

Lo voy a intentar explicar otra vez pero de un modo casi igual de complejo. Piensen en un número infinito. Piénselo, venga. Ahora añádanle 7 o 7.000 o siete millones. ¡Da igual! El concepto de número infinito ya albergaba esos 7 o 7.000. No se puede decir «infinito más 7». Pues para mí el 7 es el argumentario a favor de la eutanasia. Si es absurdo vivir, ¡¿qué argumento me vas a dar para dejar de vivir?! Que sufres, ¿quién ha dicho que no vivimos para sufrir? Nadie ha dicho nada, ni en un sentido ni en el otro. ¿Que quieres hacer lo que te dé la gana?, vale. Pero no me des argumentos, no me des un 7 dentro de infinito. Di: quiero ayuda para irme porque me da la gana y soy libre, pero no por algo.

Y ese sentido la libertad está produciendo una paranoia política muy graciosa: la Derecha que, en teoría, debería ser la abanderada de la libertad está en contra de elegir libremente; y la izquierda, que debería de estar a favor de la igualdad y de la defensa de todos los miembros de la sociedad a cualquier precio (bien que ayudan a marginados, discapacitados, etc.) va y aboga por la libertad de elección ante la muerte. Paradójico total.

Que conste que entiendo que la nueva norma tiene garantías y que confío en los profesionales que intervendrán en cada proceso, yo de lo que hablo es de ideas, de argumentos. Y no creo que los haya.

Porque hay otro problema, del que viene hablando el Derecho Penal desde antiguo: ¿en qué momento la persona está habilitada para tomar una decisión que va contra sus propios intereses vitales? Para mí está claro: alguien que decide actuar contra sí mismo, está deprimido, enfermo o loco. Desde el momento en que quiere matarse «está fuera», fuera del sistema racional que llamamos sociedad. Puede estar fuera ocasionalmente o definitivamente, pero está invalidado para tomar decisiones, como no dejaríamos que tomara esa decisión un niño.

¿Y quién es uno?: ¿el del momento depresivo del dolor en medio de la enfermedad o el ser activo y esperanzado de los buenos días?

Imagino que muchas personas no quieren ser un «problema y trabajo» para sus hijos o pareja si llegaran a estar en una situación terminal larga. Pero los hijos y la pareja, cuidando y (por qué no decirlo) sufriendo también aprenden de la vida y valorarían a su padres y cónyuges y tendrían tiempo para la reflexión existencial y proyectarían en su futuro que a ellos eso también les podría pasar y APRENDERÍAN, o sea que hasta muriéndonos servimos a los demás para algo.

Por eso insisto en que si supiéramos para qué estamos aquí y no lo cumpliéramos lo entendería; pero sin tener ni puta idea creo que hay que aguantar hasta el final natural.

¿Saben quiénes no enseñan nada, quiénes no participan en el mundo, quiénes no interactúan ni producen hechos ni pensamientos?: los muertos.


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