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La Tostá

Reconocimientos en Sanlúcar

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Manuel Bohórquez @BohorquezCas
17 nov 2021 / 06:12 h - Actualizado: 17 nov 2021 / 06:14 h.
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Ayer hizo un día precioso en Sanlúcar de Barrameda, donde la Escuela Flamenca de Andalucía (EFA), entregó sus Premios Internacionales, en concreto en el Castillo de Santiago, una verdadera joya construida en el siglo XV por el II Duque de Medina Sidonia, don Enrique Pérez de Guzmán El Magnífico. Era el marco idóneo para la entrega de estos premios, que reconocen una labor de años, de artistas como el guitarrista jerezano Manuel Morao, la cantaora jiennense Carmen Linares, la bailaora sevillana Carmen Ledesma y el investigador portuense Luis Suárez Ávila. Los cuatro se emocionaron al hablar ante un nutrido grupo de personas amantes del flamenco. Fue un acto de una enorme solemnidad, de categoría, algo que destacaron de manera unánime todos los premiados. El prestigioso abogado portuense Luis Suárez se emocionó al nombrar a todos aquellos gitanos que le ayudaron a recopilar viejos romances españoles antes de que fueran llevados al disco por Antonio Mairena, como El Bengala -nieto del célebre Brujo del Puerto-, Alonso el del Cepillo o el sanluqueño Ramón Medrano. Por su parte, Manuel Morao recordó a sus antepasados, que le dejaron el maravilloso legado del arte y la gitanería del Barrio de Santiago, donde nació en 1929. Carmen Linares, una de las profesionales del cante que más han luchado por la dignificación del arte jondo, se refirió precisamente a eso, a la dignificación del flamenco. Y Carmen Ledesma, la bailaora de Sevilla, monumento a la sencillez, reclamó más atención por parte de las instituciones públicas y comentó la necesidad de que se conserve la pureza del baile como un patrimonio de inapreciable valor artístico de nuestra tierra. Un acto presentado por el crítico jerezano Juan Garrido, nieto de la bailaora Luisa Torrán, que hoy cumple 30 años. Ya en el patio del Castillo, con un sol espléndido, premiados e invitados dieron buena cuenta de un estupendo catering y algunos acabamos en Balbino rezándole un Padrenuestro a unas tortillas de camarones tan grandes como las milenarias piedras del castillo. De regreso a Sevilla, con el sol ya ahogándose por Trebujena y Las Cabezas, reflexioné sobre la importancia de que los artistas no se vayan de este mundo sin que sean reconocidos por lo que aportan al flamenco y a Andalucía, que, según Luis Guillermo Cortés, presidente de la EFA, es más de lo que los andaluces piensan. Seis de cada diez turistas vienen a Andalucía por el flamenco y dejan cada año muchos millones de euros en las arcas públicas. Que no se olvide esto.


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