miércoles, 08 abril 2020
23:20
, última actualización
Excelencia Literaria

Regreso

18 jun 2019 / 08:21 h - Actualizado: 18 jun 2019 / 08:25 h.
"Excelencia Literaria"
  • Regreso

Se sonrieron desde lejos, con la timidez de los comienzos. Ella llevaba unos minutos esperando, pero había tenido suerte, pues había encontrado una mesa algo apartada en la que podrían hablar con tranquilidad.

Mientras se acercaba a la mujer, se permitió estudiarla. Aunque estaba más pálida, le había vuelto a crecer el cabello rizado que tanto le gustaba. Iba maquillada y parecía, como él, que acababa de salir de la oficina. Se percató de que aún no le habían servido nada y se arrepintió de su falta de puntualidad. Odiaba hacerla esperar.

Se volvieron a sonreír cuando estuvieron frente a frente. Un saludo escueto, una mirada furtiva, un acercamiento que ellos mismos frenaron. Él se acomodó frente a ella en una silla de plástico.

Ambos tenían recuerdos de aquella cafetería. Nunca habían vuelto, pero pensaban que era el mejor sitio para lo que pretendían. La conversación fluyó, sencilla, como siempre. Pidieron sus bebidas habituales y compartieron algunas nimiedades de la jornada laboral. No fue hasta que ya habían degustado la mitad de su tentempié, que el hombre inició la conversación sobre el tema que les preocupaba.

Primero fueron palabras suaves, enseguida algún pequeño roce, después las anécdotas de los niños, más adelante soltaron algunos bufidos mal disimulados y se lanzaron miradas cargadas de malestar. Transcurrió más de una hora y, por fin, llegó el momento de marcharse. Quedaron para los días siguientes y ella se acercó a besarle la mejilla.

Mientras se alejaba entre el tráfico de la ciudad, el hombre se sonrió, feliz.

***

—Y entonces, ¿en qué habéis quedado?

—En que nos volveremos a ver en unos días.

—¿Habéis estado bien?

—Sí; casi como en los viejos tiempos.

—¿Crees que todo va a salir bien?

—Sí, mi vida. Te lo prometo. Los dos queremos y, creo, los dos podemos. Solo danos un poco de tiempo. ¿Sí?... Seis años son muchos, y aunque nos hemos perdonado, olvidar cuesta. Pero lo lograremos.

—Gracias, mamá. Te quiero.

—Y yo a ti, mi niña.


Isabel Ros
Ganadora de la XII edición
www.excelencialiteraria.com


  • 1