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Repensar

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13 feb 2022 / 10:03 h - Actualizado: 13 feb 2022 / 10:06 h.
"Podemos","Historia","Construcción","Estado del Bienestar","Historia","Hacienda","Política","Constitución Española"
  • Repensar

Estamos, se podría, decir que en alerta. Rusia y Ucrania nos dividen y nos adentran en un proceso de relaciones sociales, económicas y políticas muy complicadas. También desde el punto de vista del derecho afectan a tratados y acuerdos de carácter internacional.

La diplomacia dialoga y entiende que tiene que existir un punto de común acuerdo desde el cual se pueda retornar a la sensatez que dota a los acontecimientos, cuando existe el sentido común.

Tenemos varios conflictos en activo y, posiblemente, no nos estemos dando cuenta que el mundo está cambiando, vivimos, menos que más, en honor a la verdad, creyendo que nuestras democracias tienen mucha más fortaleza que quienes están dividiendo el mundo; pero esto no es del todo cierto, al contrario, quien divide nos esta comenzando a llevar ventaja.

¿Quién se acuerda del conflicto permanente de Oriente Medio? ¿Adónde hemos dejado escondida a Siria? ¿Qué está pasando en América Latina con la invención de unos relatos que lo que intentan es dar una imagen de España distorsionada y falsa? y no hablemos de África, quienes hayan visitado por diversas razones este continente, se puede percatar que China tiene una gran hegemonía en ese territorio.

La globalización del mundo no está respondiendo a un proceso de pacificación y de construcción del mundo de manera positiva.

¿Qué rol juegan las Naciones Unidas? y ¿dónde queda la famosa declaración inicial de la Declaración Universal de Derechos Humanos? y ¿el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos? y ¿el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales?

¿Qué nos pasa en España? Rompan Vds. el concepto de patria y de nación, únanse a los relatos falsos, llenos de intereses particulares de los políticos que los promulgan, y que últimamente están apareciendo contra España y la respuesta no dejará de ser desalentadora; pero también realista porque nos debería de hacer pensar. Sin duda hay que repensar.

Repensar es un ejercicio que cuesta hacer, más bien no nos gusta realizarlo porque esto supone que si bien hay que reconocer errores también ponemos frente a nosotros los aciertos y las voluntades positivas que han ayudado a construir una sociedad abierta, dialogante, acogedora y, sobre todo, con fuerza económica para mantener el estado del bienestar que tenemos en la actualidad.

Deberíamos de seguir trabajando en la dinámica de hacer valer los aciertos y las voluntades positivas; pero curiosamente nos estamos instalando en la negatividad de lo que hemos sido capaces de construir con esfuerzo, dedicación, entrega y generosidad. El sacrificio que hicieron nuestros padres y abuelos ya no cuenta para nosotros. Todo lo hemos tenido u obtenido con excesiva facilidad, por esta razón, no apreciamos la generosidad infinita de nuestros mayores, al contrario, queremos ignorarla y taparla. Destruimos nuestra lengua y lo hacemos en aras de un populismo o un clientelismo político que lo único que pretende es instaurar una fuerza de pensamiento único, unilateral y destructiva de la libertad.

Sí, todo esto nos está afectando. No podemos negarlo. Si nos hiciéramos una pregunta todas las personas que habitamos en España, como por ejemplo ¿cuántos hemos leído la Constitución Española? Nos percataríamos que el porcentaje es mínimo, por no decir, casi ridículo. Bueno, la pregunta, no se la haremos a los políticos porque entonces la sorpresa porcentual sería de tal magnitud que tardaríamos días en reponernos del susto.

Hay que repensar y hay que hacerlo intentando poner sobre la mesa la positividad de nuestro hacer y de nuestro ser. Hemos aportado como nación infinidad de valores y de negocios positivos que han ayudado al progreso económico y social de muchos países. No podemos dejarnos arrastrar por quienes están intentando ocultar esta verdad para construir un relato que nada tiene que ver con la realidad.

Nuestra Constitución, la de 1978, es la Carta Magna que nos une y nos enseña que vivimos en “un Estado social y democrático de Derecho que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político”. Cité este artículo la semana pasada, pero lo vuelvo a hacer porque en la acción de repensar nuestro norte debería ser precisamente el artículo 1 de la Constitución Española.

Produce una inmensa tristeza el ver cómo políticos de nuevo cuño se suman al relato destructivo e ignoran, habiendo sido elegidos democráticamente, gracias a las normas que emanan de nuestra Constitución, la trascendencia de un artículo como el que termino de citar.

Nuestra Carta Magna habla de los derechos y deberes fundamentales, de los derechos y libertades, de los principios rectores de la política social y económica, de las garantía de las libertades y derechos fundamentales, de la corona , de las cortes generales, de la elaboración de las leyes, de los tratados internacionales, del gobierno y de la administración, de la relación del gobierno y de las cortes generales, del poder judicial, de economía y hacienda, de la organización territorial del estado, del tribunal constitucional y de la reforma constitucional.

No es un texto al que hay liquidar, al contario es un modelo que hay que alimentar, cuidar y mimar. Nos ha traído paz y, sobre todo, ha hecho posible que las generaciones que ahora nos gobiernan hayan disfrutado de una sociedad constructiva e inclusiva.

Debemos estar orgullosos de lo que somos, de nuestras empresas, del trabajo de nuestros diplomáticos, de las personas que construimos una historia basada en el encuentro y en la mezcla cultural que siempre se fomentó desde España.

Tenemos que repensar, y lo tenemos que hacer, no para asumir los relatos interesados que surgen de determinados mandatarios, sino para seguir aportando lo mejor de nosotros mismos y de esta forma seguir construyendo un mundo que se asemeje a lo que está escrito en el artículo 1 de nuestra Constitución.

El conflicto de Ucrania y Rusia nos está teniendo entretenidos y además puede llevar a una situación bélica de consecuencias impredecibles que podría llegar a obligarnos a resetear los logros alcanzados de convivencia pacífica.

Hoy también estamos tocados en España por una jornada de reflexión para elegir los procuradores de las Cortes de Castilla-León. Hoy se verá la verdad y de esta realidad habrá que construir el futuro gobierno de esta Comunidad Autónoma. Lo que es cierto es que las personas que voten en esta Comunidad lo harán con responsabilidad y con sentido del deber cumplido. Así que nadie debería de asustarse lo que las urnas, única encuesta real, pueda elegir. Los políticos y los partidos que se han presentado tienen que ser muy conscientes de esto, así, qué por favor, no se echen las manos a la cabeza de la posible combinación que pueda estar legítimamente reconocida para constituir un gobierno que, ante todo, deberá marcarse el objetivo de repensar desde la positividad y nunca desde el relato caduco y fácil de tirar por tierra lo construido durante los últimos años.


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