domingo, 16 mayo 2021
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Los medios y los días

Repugnantes balaceras

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29 abr 2021 / 04:00 h - Actualizado: 29 abr 2021 / 04:00 h.
"Los medios y los días"
  • E.P
    E.P

Lo que hacen esos emisores de sobres con balas no tiene ninguna gracia, pero se ve que no se es importante si no se recibe uno. Hay una balacera electoral en Madrid que nos incumbe a todos porque, además de ser un acto canalla, nos coloca a la altura del país más primitivo de Occidente, como si fuéramos la cuna de las mafias más variadas, qué vergüenza de país, primero las pamplinas del comunismo -que no existe- y luego las del fascismo -que tampoco existe-. El sempiterno complot masónico y comunista de Franco ha sido reemplazado por una dialéctica electoral de opereta rematada con balas mafiosas. Y, ojo, que la campaña electoral no ha terminado.

Lo que estoy viendo ya a estas alturas es un país lleno de placas de Securitas Direct en las paredes de las casas, de asesinatos con armas de fuego sobre todo en barrios marginales y ahora de cartas de mamporreros que las envían con balas dentro. ¿De dónde salen tantas balas y tantas pistolas y tantos delincuentes? Siempre han existido sucesos y asesinatos, pero sin tanta arma de fuego ni munición, alguna de ella nada menos que del calibre 22 si no he oído mal. Las balas para Ayuso creo recordar que han sido detectadas en Cataluña, me parece que en estos instantes no hay en la península otra zona donde abunde tanto la mala sangre como en ésa y siento decirlo porque tengo familia catalana. Vacunan al diez por ciento de la policía nacional frente al ochenta por ciento de los Mossos, es un odio atroz contra unas personas que claro que golpearon si lo creyeron necesario, golpearon a quienes se saltaban la ley y ponían en peligro el estado de derecho, quién me iba a decir a mí que iba a respaldar la constitución de 1978 a la que voté tapándome la nariz y por disciplina de partido. Por cierto, aquella constitución fue apoyada por Josep Tarradellas, el honorable presidente de la Generalitat que regresó del exilio y apostó por una España plural pero unida.

Esa balacera xenófoba contra la policía nacional y la guardia civil en forma de apartheid catalán independentista me lleva a comprender y a vivir en cierta medida y manera la Noche de los Cristales Rotos, ¿qué le haría ese personal, envenenado por las mentiras que les han inculcado, a policías, guardias civiles y catalanes en general o no catalanes residentes en Cataluña, si de verdad tuviera todo el poder en una Cataluña independiente? Cuando les niegan la vacuna a unos servidores del Estado no solamente los ponen en peligro a ellos sino a sus familias, amigos, conocidos, y a la población en general. El fanatismo además de ser detestable es necio. Por cierto, esas fuerzas del orden público no se emplearon a fondo contra los destructores de bienes públicos y privados porque no los dejaron desde Madrid, no se olvide.

La guardia civil no descansa desmontando células y operaciones mafiosas criminales procedentes de fuera de España, los políticos deberían pensar en ese tema a fondo porque la mafia y las drogas han destrozado países enteros, México es para mí un ejemplo cercano, lo he visitado con relativa frecuencia, en los años noventa estaban ya presentes las balaceras pero se veían como más lejanas. Ahora, todas las personas que conozco, tanto relacionadas o no con la universidad, pueden contarme que tienen muertos y desaparecidos entre sus familiares, amigos o conocidos; a algunas de esas personas fallecidas o en paradero ignorado las llegué a conocer. México es un estado fallido porque la mafia y las balaceras se esconden en las mismas entrañas del Estado. Las constituciones de Estados Unidos o de México permiten que los ciudadanos posean armas de fuego en sus casas, no quiero que España acabe así, por lo pronto ya tenemos balaceros aficionados a enviar cartas con munición. Y mafias y delincuentes de todo tipo originando que las empresas de seguridad estén haciendo su agosto desde hace tiempo. Parte de esta situación no sólo no está siendo combatida desde la política sino que algunos la jalean y parecen celebrarla incluso.


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