Rigor sí, manipulaciones no

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12 jun 2016 / 22:38 h - Actualizado: 12 jun 2016 / 22:41 h.
"Periodismo","El Baradero"

Siempre agradecí a la vida que me haya permitido ejercer una profesión tan especial y apasionante como el periodismo. Siempre me sentí a gusto y con la sensación de estar realizando una labor importante para la sociedad de mi tiempo. Pero también soy consciente de la deriva que la información ha ido tomando en los últimos años. Uno de los pilares fundamentales de la información es el rigor, ya que sin él no hay información valida. Igualmente las fuentes son básicas, ya que el periodismo de oído expone al profesional y al receptor de la noticia a valoraciones erróneas. Otro de los pilares es el análisis de la información para establecer criterios racionales y basados en la razón a la hora de redactar una noticia. Pues bien, con la llegada de la información digital y las redes sociales todo ha saltado por los aires. La información se deforma y se manipula a gusto del consumidor. El reciente caso del chico de Granada ingresado en prisión ha sido una de las últimas manipulaciones más descaradas de la realidad.

Se han intentado pasar dos mensajes de manera intencionada y demagógica. Por una parte que una persona era condenada a cinco años por una estafa de 80 euros y, por otra, que hay dos tipos de justicia, la de los pobres y la de los poderosos. Leyendo a fondo el contenido de los autos y su resolución, se puede extraer de ella que el Tribunal Supremo corrobora una sentencia en primera instancia que establece, y deja bien demostrado, que el condenado pertenecía a una banda organizada que falsificaba tarjetas y las usaba. Es decir, lo del pobre chaval inocente y engañado por sus amigos, como nos hicieron creer, no es verdad. Los famosos 80 euros no aparecen por ninguna parte y sí un montante de 30.000 que la banda ya había obtenido y con pretensión de seguir si no llegan a ser sorprendidos por la Policía. El tribunal lo deja bien claro y el supremo lo confirma. Sin embargo, hemos podido leer en estos días cientos de mensajes de ataque al sistema judicial, al capricho de los jueces, a la doble justicia. Muchos medios han colaborado a esta ceremonia de la manipulación con reportajes e imágenes mostrando el sufrimiento del condenado y su familia y la injusticia que con él se estaba cometiendo, incluso haciendo comparaciones con otros casos de relumbrón que ni siquiera están juzgados.

Afortunadamente, tras las primeras informaciones que sirvieron para incendiar las redes sociales, el periodismo analítico y formal empezó a poner las cosas en sus sitio y contar la verdad de este caso que no era tal cual se había difundido intencionadamente y en un momento electoral idóneo para causar su efecto. Ante la verdad, la manipulación tiene poco recorrido pero, por el camino, el daño ya se ha hecho. Los miles de mensajes insultantes e intencionados, realizados tan solo por la lectura de un titular, ya ha producido su efecto. Lo peor es que la mayoría de los que los produjeron ni se han preocupado de averiguar la verdad del caso. Es posible incluso que el preso sea indultado por el Gobierno porque parece que ha normalizado su vida, cosa de la que nos alegraremos, pero quedará demostrado que el rigor en la información es el camino de las sociedades sanas y la manipulación, el de las enfermas. Esa será la única manera en la que los periodistas y los ciudadanos nos podremos sentir orgullosos de nuestra profesión.


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