lunes, 09 diciembre 2019
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Ojana in Excelsis

Sala Holiday: de la Mirinda al Thunder bitch

La esfera de cristal de la sala Holiday es el nexo de unión de los padres que salieron en las noches de los 80 y sus hijos que lo hacen ahora.

Juanmi Vega @Juanmivegar /
03 dic 2019 / 06:00 h - Actualizado: 03 dic 2019 / 06:00 h.
  • Imagen de una de las últimas fiestas en el interior de la sala. /FB. Holiday
    Imagen de una de las últimas fiestas en el interior de la sala. /FB. Holiday

La Alameda de Hércules ha sido una de las zonas de Sevilla que más se ha transformado en los últimos años. No sólo en lo arquitectónico, con esas fuentes que escupen el agua desde el suelo parecido a lo que había en la Expo del 92, también en lo humano.

Hoy se pueden ver grupos de toda índole: pijos, perroflautas, canis, punkis... todos tienen cabida en esta gran plaza. Una plaza que antaño fue albero y fogatas y hoy es lugar de celebración de conciertos, certámenes cofrades, zona de juegos para los más pequeños y de cubatas, muchos cubatas. Algunos se los toman en los veladores y otros en el suelo con las bolsas verdes.

En una paralela de la Alameda, concretamente en la calle Jesús del Gran Poder, se encuentra la sala Holiday.

Esta sala es el paradigma de la igualdad. Igualdad porque en la puerta tienes que pasar por caja, independientemente del sexo. Cuántas discotecas de la ciudad hay que segregan por sexo y dejan a las mujeres entrar gratis para que los hombres abonen la entrada.

Igualdad porque puedes ir vestido como te dé en gana. Cuántas discotecas de la ciudad hay que te miran de arriba abajo para ver si llevas unos zapatos náuticos, un pantalón chino y una camisa. Los que van en camiseta, vaqueros y botines son unos tiesos o dan mala imagen para un local en el que lo más importante es hacerse una foto para subirla al Instagram y ver lo bien que me lo paso rodeada de gente guapa, aunque tenga que estar toda la noche sin tomar nada porque me he dejado el dinero en el uniforme.

Hace bastantes años, la sala Holiday era el sitio en el que los jovencitos intentaban ligar con gente de más edad. Con los años, el público objetivo del lugar cambió.

La sala sigue intacta con el paso del tiempo, con la escalera que te lleva al interior de la sala y esa bola de cristal que recuerda a la película de Fiebre del Sábado Noche. Allí se puede escuchar a Raphael, a Blur, Gorillaz, Spices Girls, Mecano o La casa Azul. Te puedes encontrar a un concejal del PP en un concierto de Camela bailando ‘Cuando Zarpa el Amor’ y también a alguien de Unidas Podemos desgañitándose con la canción de ‘La Revolución Sexual’. Da igual la ideología. También el sexo. Te encuentras desde un prioste de una hermandad de negro a un artista de la farándula.

Los machotes dicen que allí no van porque temen que les puedan hacer algo. Lo único que les iba a pasar es que el castillo de naipes que es su enferma homofobia se les cayese de un soplido.

Gloriosas son sus fiestas en días festivos llamadas Tragaperras, en las que te puedes encontrar actuaciones en directo como OBK, Melody, Sonia y Selena, Leonardo Dantés y un largo etc.

Allí, las mujeres, por lo general, no tienen que estar preocupadas porque haya la decena de babosos de turno haciendo cola por decirle un hola o invitarla a una copa.

La sala Holiday es una cápsula del tiempo, un lugar en el que los más mayores desempolvan los recuerdos de fiestas de antaño y los más jóvenes crean los suyos. Un lugar en el que la libertad y la igualdad priman a sus anchas y la homofobia está erradicada. Del sabor del refresco de naranja de las Mirindas pasamos a los chupitos con sabor a canela del Thunder Bitch, pero siempre con la intención de que esa sea, como dice Rapahel, mi gran noche. La esfera sigue brillando.


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