domingo, 19 septiembre 2021
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‘Sálvame’, una de las Pantoja, un tal Rafa Mora y la falta de dignidad

Anabel Pantoja y Rafa mora protagonizan uno de los momentos más lamentables de la televisión. Y el programa Sálvame sigue explotando la fórmula basada en el grito, en el insulto y en la casquería sentimental, que tanto beneficio le ha producido a la cadena de televisión que lo emite

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12 ago 2021 / 17:11 h - Actualizado: 12 ago 2021 / 17:29 h.
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  • ‘Sálvame’, una de las Pantoja, un tal Rafa Mora y la falta de dignidad

España es un lugar mucho peor desde que se puede presumir de no leer o de ver el programa de televisión ‘Sálvame’. Ahora, ser un tarugo y presumir de ello está bien visto en un país que atiende a broncas desmesuradas que alientan a que la propuesta colectiva sea el grito, el desorden y la bazofia intelectual y televisiva.

Una tal Anabel Pantoja y un tal Rafa Mora han protagonizado una discusión en televisión absolutamente vergonzosa. Palabras malsonantes, gritos, exabruptos y enorme bajeza moral a una hora en la que los niños pueden estar frente a la televisión. Resulta patético que una indigente intelectual como es la sobrina de Isabel Pantoja y un tipo como el tal Mora al que no parezca que le dé mucho más la inteligencia que para decir su nombre sin desmayarse, ocupen espacios de la televisión. Ya todo vale y, además, esta gente de tan baja estofa presume de haber tomado las riendas, de ganar un dinero muy fácil que todos deberían envidiar y de ser una representación de la realidad, de ser reflejo de lo que somos los españoles. Afortunadamente, los españoles no somos así. Por cierto, si la presentadora del programa es Paz Padilla todo se dispara; es tal lo soez que puede llegar a ser su conducción y tan barriobajera ella misma que produce arcadas asistir al espectáculo. Qué forma de degradar al ser humano (del libro de esta mujer hablaré en unos días puesto que merece la pena analizar un texto tan disparatado y tan tóxico).

No leer te hace mucho más borrico, vivir de este gazpacho de insultos y de ataques a la dignidad de las personas te hace ruin, y ver programas de esta categoría lo único que supone es aprender a reír las gracias de los carroñeros, los chistes de palurdos que buscan en la basura del pasado si es necesario para vender todo lo que son sin escrúpulo alguno.

Los protagonistas de estos programas (personajes y, sobre todo, periodistas) no deberían hacer alarde de lo que hacen y deberían saber que por mucha ropa de marca cara que se pongan seguirán siendo la clase baja de la sociedad vestidos de seda. Los demás deberíamos estar avergonzados por mantener en pie una televisión que ha hecho del linchamiento personal, del insulto y del periodismo rastrero, su forma de existir.

No se puede presumir de ver estos programas como no se puede presumir de ser un extremista político o un imbécil con suerte o un tarugo con dinero. No se puede porque nos estamos convirtiendo en un hazmerreír al hacer millonarios a una banda de seres despreciables.

¿Quiere alguien decirme qué aportan todos estos mamarrachos a la vida de los demás? Venga solo una cosa y me callo para siempre.


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