jueves, 05 agosto 2021
13:38
, última actualización
Los medios y los días

Sánchez y los empresarios andaluces

Image
18 jul 2021 / 04:23 h - Actualizado: 17 jul 2021 / 14:24 h.
"Los medios y los días"
  • El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, durante su participación ayer en Sevilla. EFE/Julio Muñoz
    El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, durante su participación ayer en Sevilla. EFE/Julio Muñoz

¿Se puede hacer frente al nacionalismo separatista con más nacionalismo, en este caso andaluz? Sí, y eso sucederá con el tiempo si sigue adelante todo el proceso de negociaciones entre el gobierno de Madrid y los separatistas catalanes como así va a ocurrir, pero no es positivo para una convivencia nacional española, el nacionalismo termina por ser excluyente y miope, endogámico, por regla general, y en no pocas ocasiones contiene bastante artificiosidad que desemboca en lo falso como eso de identificar a Tartessos con los primeros antepasados de los andaluces o a Al-Andalus con Andalucía o hasta declarar a Blas Infante padre la patria andaluza cuando su influencia social fue mínima y la intelectual menos aún. Alguien tiene que ser y a mí me da igual que sea Blas Infante pero de ahí a darle la importancia histórica que se le otorga va un abismo.

El nacionalismo pasa a menudo por intereses socioeconómicos, cuando se ha formado una clase social adinerada que aspira a tener poder propio y por tanto a gobernarse a sí misma porque se siente fuerte, esa misma clase crea héroes y señas de identidad de las que se apropia y las lleva a toda la sociedad que le interese, a todo un territorio en el que desee influir. Si además se habla una lengua propia -que se apresuran a normalizar estimulando a los expertos en ello- el nacionalismo está servido y el separatismo también. Nada de esto ha sucedido en Andalucía o ha sucedido en grado exiguo, pero sí sucedió en los países de América Latina y en Cataluña y el País Vasco. Ninguna de estas zonas desea “virreyes” procedentes de Madrid, se sienten fuertes y con poder a pesar de que en el caso de Hispanoamérica hayan terminado en manos estadounidenses, como la propia exmetrópoli, y por eso cuando algún país hispanoamericano se libra o intenta librarse de tal influencia patológica encima le echamos la bronca a nuestro propio país hermano y nos colocamos de parte de quien hace los negocios con quien colocaba o coloca a los “virreyes”.

En Andalucía no ha sucedido nada de eso, recuerden el cartel de la transición política: “Si el andaluz rico piensa en Madrid y el pobre en Barcelona, ¿quién piensa en Andalucía?”. Aún es válida esta frase, al contrario de lo que ha sucedido en Cataluña. A mi no me gusta el independentismo catalán y creo que lo he dejado claro. Pero, hombre, de ahí a comparar a Cataluña con Andalucía en materia de desarrollo va un abismo. La dinámica histórica que he esbozado mínimamente ha dado lugar a que en Barcelona exista el Cercle d’Economía, ante el que el presidente Sánchez compareció en junio pasado para agradecerles su apoyo con los indultos y su contribución al desarrollo económico de España. Allá que fue el presidente, a Barcelona, a su terreno, para tenerlos contentos. A su vez, algunos medios han publicado supuestas conversaciones secretas entre Moncloa y empresarios catalanes de Foment del Treball para el reparto de los fondos de la UE, los famosos 140.000 millones.

En Andalucía, ¿qué institución equivale al Cercle d’Economía catalán? ¿La CEA? No lo creo. Cuando el presidente Sánchez venga a frenar los ímpetus “independentistas” o al menos autonómicos de al menos un sector relevante de los empresarios andaluces, que formen una potente estructura empresarial andaluza, entonces seremos importantes y poderosos, y no se cachondearán de nosotros negándonos los túneles de la SE-40 sin hacer lo mismo con los túneles vascos porque el empresariado vasco tiene al PNV y a grandes centros de formación propios como cantera para seguir adelante con su desarrollo empresarial. La fuerte influencia, ligada a los votos, es el poder, así de claro y así de triste es esto. Andalucía no posee ninguno de los dos elementos, su empresariado ha tenido demasiado coqueteo con la Junta del PSOE y el empresariado relevante es aquel colectivo al que los políticos temen y cortejan, no al revés.


Edictos en El Correo de Andalucía Empleo en Sevilla