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Los medios y los días

Se subastan tiros

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14 oct 2021 / 04:00 h - Actualizado: 14 oct 2021 / 04:00 h.
"Los medios y los días"
  • Se subastan tiros

Impresiona ver ese montón de armas que va a subastar en Sevilla la Guardia Civil. Más de mil, entre rifles, pistolas, todo ello de diversos modelos. Dicen que los que pujan suelen ser cazadores y coleccionistas. Lo cierto es que se trata de armas de verdad, no hay ni siquiera una escopeta de plomillos que es la única arma que he usado yo para matar pajaritos y salamanquesas. Como me libré de la mili por triste, no he disparado un tiro de los de verdad en mi vida. Ahora sí que iría, con la edad me he vuelto más alegre, como escribió Gonzalo Molina, “yo tengo una pena que no llora, ¡canta!”, lo que pasa es que sólo serviría para llevarles un búcaro a los soldados o para hablarles a los oficiales sobre periodismo y poder, a mí eso del mundo militar me mola sobre todo después de haber tenido alumnas y alumnos con padres militares y guardias civiles e incluso a militares jubilados o en la reserva como alumnos en el Aula de la Experiencia de la Universidad de Sevilla. Un día ya lejano les dije a mis hijas mayores que se metieran a soldadas y casi me fusilan. Ya cambiarán, cada cual, con su momento cerebral, mira, me ha salido un refrán culto.

Desde que vi la película Johnny cogió su fusil se me quitaron las ganas de hacer la guerra, lo que sucede es que, como a mis congéneres no les ha pasado lo mismo, a veces me he sentido tentado de poseer una pistola de ésas, como Anguita, que en paz descanse, quien, si no recuerdo mal, declaró en cierta ocasión que sólo la desenfundó una vez, en la Alameda de Hércules, de Sevilla, y fue para asustar a unos chulitos. Eso sí, Julio Anguita era hijo de militar guardia civil y supongo que iría a la mili, yo ni eso, aún no me he hecho un hombre, sólo me he vuelto mayor, pero como hay gente que se mete conmigo en las redes sociales -que me lo dicen mis allegados porque no uso redes- quién sabe si pueden pasar a mayores y tengo que defenderme, aunque no creo que posea eso que hay que tener para pegar tiros.

La vista de las fotografías de la subasta de la Guardia Civil me ha llevado a fantasear con esos momentos revolucionarios en los que los comunistas pedían armas “para el pueblo” con el fin de lograr el paraíso proletario. Además, me trajo a la cabeza una batallita del momento más tenso que he vivido en la llamada democracia, en 1981, con ocasión del intento de golpe de estado de Tejero, precisamente con la Guardia Civil de triste protagonista entonces. Por aquella época yo ya no militaba en el Partido Comunista de España, pero sí estaba vinculado a él. Cuando el 23-F, pasó lo que se llamó “la noche de los transistores”, toda la noche con la oreja pegada a la radio a ver qué pasaba. Yo viví algo más. La sede del PCE-PCA estaba en la calle Teodosio número 60 y allí que me fui espontáneamente. Por lo visto no fue solo idea mía sino de bastante más personal y en la puerta de la sede nos congregamos un montón de militantes y simpatizantes porque dentro no se cabía. La gente empezaba ya a pedir armas para defender la democracia. Aquello iba en serio, totalmente en serio, hasta el punto de que alguien de la dirección del partido tuvo que salir a calmarnos. Había un cuartel en la calle Baños -hoy conservatorio superior de música- y algunos decían que teníamos que asaltarlo. Era un momento que me parecía increíble y al mismo tiempo digno de vivirse. No recuerdo si se mantenía aún otro cuartel, el del ejército del aire, frente a la parroquia de San Vicente. Bueno, ni siquiera si se mantenían en activo los dos cuarteles, el caso es que el gentío estaba dispuesto a asaltar cuarteles y ya me veía yo con un rifle de esos de los de la subasta. Ya me las apañaría, si había que tirar tiros los tiraría que a todo se acostumbra uno y alguien me enseñaría a hacerlo si no me mataban antes en el asalto.

La subasta parece un acto pacífico pero lo que yo sé es que, como dicen los escritores, cuando en un guion de cine o de teatro aparece un arma es porque tarde o temprano acaba por usarse. Y no necesariamente para dejarla en una vitrina o matar venados o conejos, aunque pobrecitos también, ¿no?


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