La Gazapera

Sesenta años de la Llave del Cante a Mairena

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Manuel Bohórquez @BohorquezCas
20 may 2022 / 10:07 h - Actualizado: 20 may 2022 / 10:10 h.
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  • Antonio Mairena.
    Antonio Mairena.

Mañana se cumplen 60 años de la entrega de la Tercera Llave Oro del Cante al cantaor Antonio Mairena (Mairena del Alcor, 1909-, Sevilla, 1983), dentro del Concurso Nacional de Córdoba de 1962. Antonio Cruz García era ya un cantaor de 52 años y cierto predicamento entre los cabales y los propios cantaores, pero ni mucho menos una primera figura, como lo eran la Niña de los Peines, Manolo Caracol, Pepe Marchena o Juanito Valderrama. Ricardo Molina Tenor, el poeta y flamencólogo de Puente Genil, que había conocido al cantaor mairenero no hacía mucho tiempo, según Fosforito, que fue quien los presentó, pensó en dar la Tercera Llave del Cante en el Concurso de Córdoba de 1962, creyendo erróneamente que la de Tomás el Nitri se le dio en 1862, por aquello de conmemorar el centenario del histórico acontecimiento.

Ricardo y Mairena trabajaban jun tos en un libro, Mundo y formas del cante Flamenco, que se publicaría en 1963. El poeta estaba enamorado del cante y los conocimientos del mairenero, y pensó que era la figura que el cante jondo necesitaba para afrontar un futuro tras la Ópera flamenca, que ya moría de aburrimiento. Alguien le dijo que la Llave tendría que ser para la Niña de los Peines, la mejor cantaora de todos los tiempos, aún viva aunque retirada. Hubiera sido un premio a su carrera y un reconocimiento al papel de la mujer en el flamenco, pero Ricardo se empecinó en que el trofeo tendría que ser para Mairena y montó la farsa del concurso. El propio Mairena le dijo a Ricardo que aceptaría la Llave si Pastora Pavón recibía un importante homenaje en Córdoba.

¿Por qué pidió esto Mairena? Porque supo que su prima Pastora, como él la llamaba, estaba tan enfadada con lo de la Llave, que incluso pensó apuntarse al certamen para disputarla. Tanto Antonio como Ricardo no podían permitirse mayor dislate y fue entonces cuando pensaron en el homenaje que la gran cantaora sevillana recibió en Córdoba en 1961, de carácter nacional. Fue una manera de evitar que la maestra del cante no pataleara. Pastora y su marido Pepe Pinto sabían que iba a ser un concurso amañado y aceptaron el homenaje, que fue todo un acontecimiento a nivel internacional. Pastora y el Pinto lo sabían, como lo sabían también los propios cantaores que tenían que disputar la Llave. Tanto Fosforito como Chocolate dijeron que iban cobrando y que estaba todo amasado. A Chocolate lo obligó a ir el agente artístico Pulpón. “Tú vas cobrando, Antonio, como todos, no te calientes la cabeza”. Todos menos Mairena, claro.

Se celebró el concurso y el jurado, entre quienes estaban Aurelio Sellés y Juan Talega, le dio la Llave al cantaor mairenero “por unanimidad”. El 21 de mayo de 1962, se la entregó Antonio el Bailarín y ese día nació otra gran figura del cante y el reinado del mairenismo, que duraría veinte años. Esas dos décadas fueron muy buenas para el cante, nadie lo discute, pero la historia no se puede falsear. El concurso fue amañado de manera descarada, y ahí está Fosforito para demostrarlo, que ya lo dijo alguna vez de manera pública. Ricardo llegó a decirle: “Le vamos a dar la Llave a Antonio porque tú eres joven, tienes todos los premios de Córdoba y un gran futuro. Mairena no tiene nada”. Y Fosforito, que era admirador de Antonio, lo aceptó. Esa es la verdad que no aceptan los mairenistas más fanáticos.

No sabemos qué hubiera sido de Antonio Mairena si le hubiera llegado a dar la Llave a Fosforito, Varea, Chocolate o el Platero de Alcalá. Era un buen cantaor, pero nada más. A partir de la concesión del trofeo fue el amo del cante durante veinte años y su labor en pro del flamenco está ahí. También la Niña de los Peines hizo una gran labor, pero Ricardo Molina y sus compinches decidieron que la historia debía ir por dónde ellos quisieran.


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