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Ojana in Excelsis

Sevilla, ciudad de pesadilla

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Juanmi Vega @Juanmivegar
16 sep 2022 / 13:05 h - Actualizado: 16 sep 2022 / 13:16 h.
"Ojana in Excelsis"
  • Sevilla, ciudad de pesadilla

Qué bien le ha venido al Ayuntamiento el esperpento del espectáculo de los drones para que no se hable, durante unos días, de los problemas de esta ciudad. Para el que viva desconectado de las redes sociales, el espectáculo con esos aparatitos aéreos terminó en ruina, pues muchos de ellos chocaron entre sí y cayeron al suelo.

Hace unos días, publicamos en este medio una invasión de ratas que estaba sufriendo una calle tan señera, popular y populosa como es la calle Feria. Un sitio donde baldean todos los días, y a pesar de eso, estos roedores campan por donde quieren.

Por otro lado, nos encontramos el turismo, que lleva años, por suerte o por desgracia, siendo el sustento de esta ciudad. Este turismo nos deja imágenes de coches de alquiler parados en mitad de la Encarnación, la plaza de la Magdalena o subidos a la acera, sin contar con los berridos que sueltan estos jóvenes a altas horas de la madrugada tras pasar una larga noche entrenando el hígado.

La inseguridad es otra pata de este sueño que se tornó en pesadilla. Hace unos minutos me ha llamado un amigo para contarme que le habían robado una bicicleta que tenía los mismos años que la Giralda. También me crucé hace unos días con un cartel en la zona de la Carretera de Carmona donde avisaban a las mujeres de que tuviesen cuidado porque un agresor andaba suelto.

¿Qué ciudad vamos a tener en un par de años? Como sigamos así, Sevilla se va a convertir en una especie de Bronx.

Realmente, Sevilla siempre ha tenido sus zonas buenas y zonas malas, pero como éstas estaban alejadas de los muros imaginarios de la muralla, a la mayoría no les importaba.

Es como la ropa tendida en la calle. Ponen el grito en el cielo cuando ven una camiseta en una barandilla de la calle Sierpes, pero si la ven en la calle Federico Mayo Gayarre no pasa nada. Es más, lo ven como un elemento decorativo, y para muestra todas las fotos que se sacaron del Gran Poder con ropa tendida de fondo.

El alcalde tiene su examen final en unos meses. De momento, la ciudad no ha visto ningún cambio, sólo palabrería. Algo a lo que los sevillanos están acostumbrados desde hace mucho tiempo.

El problema de Sevilla es que todavía la tenemos en la cabeza como ese sueño de verano, pero el sueño está tornando en pesadilla y va a ser muy difícil despertar de ella.


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