sábado, 16 octubre 2021
16:04
, última actualización
Desde la espadaña

Sevilla solicita zona catastrófica

Cuando pase por Santa Justa, procure sortearla si no quiere que le estremezca el ánimo del fantasma de la torpeza al servicio público y al engaño del destino de sus impuestos.

Image
25 may 2021 / 07:40 h - Actualizado: 25 may 2021 / 07:41 h.
"Desde la espadaña"
  • Sevilla solicita zona catastrófica

Entrar o salir de Sevilla a través de la estación de Santa Justa es toda una agresión directa, física y mental tanto al sevillano como al turista que por allí merodea. Un enclave tan absolutamente abandonado que se está asemejando a un marco bélico al que ningún gobierno municipal ha sabido o querido atajar y remediar. Por ello, los sevillanos aprovecharán el enamoramiento del alcalde sevillano con el presidente del gobierno de España para solicitar como zona catastrófica todo el entorno de Santa Justa e intentar que la inacción y la desidia de los gobernantes municipales se contraponga a la iniciativa vecinal avergonzada del lamentable espectáculo de la zona consiguiendo finalmente que se arregle y adecente.

No me extraña que las primeras palabras o últimas de alguien que llega a Santa Justa (que a la sazón son las más importantes) sea que han pasado una frontera en pocos metros que los ha llevado a un espacio bélico y destrozado, no por bombas, sino por el desprecio a los vecinos y al mantenimiento de la ciudad. Está claro que la dejadez municipal por esta zona clave de la ciudad no supone más que la verdadera amputación de lo que fue una Sevilla que se apuntó al tren del modernismo pero que, desgraciadamente, perdió a los pocos años después de terminar la Expo´92.

Esta ciudad necesita terminar de una vez por todas con estas cochambrosas situaciones con una verdadera resolución vecinal que deje claro a los responsables municipales que nuestra política municipal no puede ser de dejadez e ineptitud en sus obligaciones de servicio público. Y es que, señores, algunos no se han dado cuenta que las ciudades del mundo ya se están poniendo en marcha mientras que aquí no hace más que surgir por generación espontánea la capacidad de no hacer sólo por aquello de no hacer porque aquí eso de tomar el pulso a la ciudad y a sus barrios está a años luz de otras capitales europeas.

Sevilla no tiene necesidad de sufrir un verdadero vertedero visual y olfativo de esta categoría en su propia entrada a la ciudad. Una vez más, el peso muerto de la Expo´92 está siendo esa gran cruz que no somos capaces de quitarnos y mientras le echamos dinero a un tranvía improductivo o a un corredor verde en la Isla de la Cartuja, la entrada a nuestra casa está catalogada como un espacio ruinoso y tan degradado que ya da vergüenza no sólo acercarse, sino hablar del entorno.

Los responsables de la ciudad no entienden de barrios ni del bienestar ni del mantenimiento de Sevilla. Aquí ya sólo queda el esfuerzo por conseguir sillones presidenciales y el capricho de unos pocos por destruir patrimonio y zonas verdes para convertir la ciudad en una explanada de granito gris que se ensucia nada más mirarlo destruyendo nuestro más preciado valor. En Europa existen grandes estaciones de tren donde sus Ayuntamientos abogan por embellecer y ennoblecer todo su alrededor porque saben que es la primera imagen del visitante. Pero, en nuestro caso, lo que hacemos es desfigurar nuestro zaguán y eso, a estas alturas de competitividad entre ciudades, es un mal asunto.

La verdad es que uno hace verdaderos esfuerzos por querer entender estas situaciones donde nos invade el desapego y la inacción a los bienes de la ciudad, pero al final no siento la más mínima emoción cuando escucho a alguien del Ayuntamiento hablar de Sevilla y sus proyectos porque me y nos demuestran que somos un número y una papeleta cada cuatro años, pero lo que transcurra durante ese tiempo nada les importa. Exijamos ese mínimo de educación política a nuestros gobernantes y que su criterio oficial de trabajar por la ciudad sea verdadero y no un escaparate vacío sin más realidad que ganar posición a costa de la ciudad. Llevamos varios años dilapidando Sevilla a base de gandulería y ya va siendo hora de que esta ciudad no siga siendo tan maleable para los que nada quieren saber de Sevilla de verdad.


Edictos en El Correo de Andalucía Empleo en Sevilla