Siete dosis de gloria

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27 mar 2016 / 22:10 h - Actualizado: 27 mar 2016 / 22:11 h.
"El Baradero"

Dos hermanas de la Cruz caminan por la calle con el destino de sus pasos bien descrito. Comienza de nuevo la rutina diaria de la ciudad. Furgonetas de reparto, motos y taxis. Bares que se entregan en la tarea del desayuno. Madres y padres con niños de la mano camino del colegio... Es lunes de resurrección. Un amanecer distinto le da a Sevilla ese tono de las incertidumbres. Todo ha pasado en siete días, en siete dosis de gloria.

Hay datos que nos indican que todo está todavía reciente, que casi lo podemos acariciar con un cerrar de ojos. El chirriar de las ruedas sobre la cera, alguna túnica camino de la tintorería, algún nazareno de chocolate en algún escaparate confitero y la rampa del salvador como vestigio de la arqueología de las nostalgias y el alma recogida por el cíngulo del recuerdo, ese que servirá para estimular los sueños cuando la Cuaresma vuelva a llamar y a poner en alerta los corazones. Todo volverá a tener el sentido del encuentro. Los sevillanos nos haremos los nuevos, como si ignoráramos lo que acabamos de vivir. Como queriendo volver a envolvernos de tanto esplendor disfrutado.

Todo ha sido efímero pero intenso, marcando para siempre nuestras vivencias. Una vez mas se ha producido el rito de nuestra peculiar forma de ser y la liturgia de los sentidos. Todo ha pasado arrastrado por el velo de la nostalgia. Olores, sabores y sonidos. Los sentidos puestos a disposición de los sueños. Los duendes han vuelto a realizar su mágica labor. Se ha vuelto a escribir la historia de un verso. Sevilla ha mostrado su mejor perfil ante los ojos asombrados de tanto espectador.

Volverán las torrijas de la Campana y los capirotes de la calle Alcaicería y las «igualás» y los ensayos costaleros, volverán las noches de «pescao frito», volverán los besamanos, los quinarios y los besamanos, los altares de insignias y las papeletas de sitio, los traslados y el Vía Crucis. Volverá el eco de un pregón en un domingo de Maestranza. Volverán las marchas empapadas en lágrimas, se volverá a limpiar la plata de la vida mientras nuestros escalofríos buscan el refugio de los sentimientos, el año que viene, cuando la primavera se desboque de nuevo Sevilla volverá a pedirle a los azahares que perfumen el alba para que los sevillanos soñemos de nuevo con un destino que ya conocemos, otra vez, un año más, volverán los siete días, volverá a ser... Semana Santa.


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