viernes, 03 julio 2020
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Telerrealidad informativa

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21 may 2020 / 13:12 h - Actualizado: 21 may 2020 / 13:13 h.
"Excelencia Literaria"
  • Telerrealidad informativa

Por Francisco Javier Merino

Popularmente conocida como telebasura, la telerrealidad es, según la RAE, un género televisivo basado en la presentación de casos, vivencias o conflictos personales reales o inducidos. Y parece que es percepción común que en los últimos años han crecido las voces críticas contra un género cada vez más extendido. Mujeres y hombres y viceversa, La isla de las tentaciones, Gran Hermano... son el tipo de programas que provocan la repulsa de padres y educadores.

Sin embargo, en sus críticas a la telerrealidad, estos se olvidan de un tipo de programa que no es nuevo (incluso puede ser el más antiguo de todos), y que en los últimos años ha adquirido una preocupante tendencia hacia el género de la telerrealidad. Se trata de los informativos, que si nacieron para ofrecer noticias de todos los géneros, han terminado por convertirse en todo lo contrario: un medio para la desinformación.

Una de las características principales de la telerrealidad es la búsqueda constante del espectáculo. Los guionistas seleccionan los pasajes con mayores dosis de pasión para mostrarlas al público, de forma que quien ve Gran Hermano o Supervivientes piensa que lo único que sucede durante las veinticuatro horas de convivencia entre los concursantes son conflictos y escándalos. Por desgracia, los programas informativos han copiado la fórmula: en los telediarios cada vez se ofrecen menos datos objetivos, a cambio de más noticias impactantes a la par que poco representativas de la realidad.

Como si de un “reality show” se tratara, los presentadores de estos programas han pasado de cumplir el papel de mensajeros a convertirse en verdaderos showmen”: Antonio García Ferreras, Roberto Brasero, Ana Pastor, Manolo Lama... Los programas informativos cada vez le dan menos importancia a la información política, meteorológica o deportiva, y más a sus voceros. Y es que la telerrealidad se sustenta en sus personajes estrella.

¿A qué se debe esta hibridación entre la información y la telerrealidad? La respuesta la encontramos en la antigua Roma: «Pan y circo», con la que los emperadores mantenían contento al pueblo con el arma más poderosa: el espectáculo. Las batallas de gladiadores desviaban la atención de los problemas socioeconómicos del Imperio Romano, tal y como hoy el espectáculo informativo desvía nuestra atención de la verdadera información, porque la telerrealidad se ha convertido en la nueva realidad de la tele.


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