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Terelu Campos y su hija Alejandra o el esperpento en televisión

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20 ago 2022 / 10:47 h - Actualizado: 20 ago 2022 / 10:56 h.
"Opinión","Televisión","Periodismo"
  • Terelu Campos y su hija Alejandra o el esperpento en televisión

Ayer, un programa de televisión entregaba como gran reclamo una entrevista realizada por una madre a su hija.

La madre es Terelu Campos. Dijo que dejaría de ser madre para ser periodista y hacer su trabajo. Terelu Campos no es periodista. Podría decir ella que lleva años ejerciendo aunque el título no lo tiene y ese ejercicio de la profesión estaría reducido, como se puede comprobar con facilidad, a intervenir en programas de televisión como presentadora mediocre, hija de presentadora, madre de entrevistada o hermana de otra que no es periodista aunque aparece en las pantallas. De periodismo, poquito. Es bueno recordar que en la boda de Kike Calleja y Raquel Abad, leyó unas palabras que le habían escrito porque ella no se apaña bien del todo (según dijo ella misma). Periodismo poquito, poquito.

La hija es una tal Alejandra. Su bagaje profesional es cero. Su bagaje intelectual es cero. Y su interés como personaje es nulo, absolutamente nulo. ¿Tendrá un hueco en la televisión? Pues siendo nieta de famosa presentadora e hija y sobrina de dos personas que llevan años viviendo del cuento y se las saben todas, es posible que no le falte el trabajo durante algún tiempo. Eso sí, dado el nivel de decadencia de la cadena en la que participa, es posible que todo tenga fecha de caducidad y que esté cerca.

La entrevista fue un auténtico esperpento. La que iba a ponerse en modo periodista de palo dejando a un lado su maternidad, acompañó a la joven hasta su asiento... de la mano. No se puede empezar peor. Pero lo más lamentable es que, en realidad, Terelu Campos buscó en todo momento que su hija hablase de ella (sí, de la madre, de Terelu Campos). Si hubiera que destacar una sola frase no habría solución porque no se dijo nada que atesorase el más mínimo interés. Preguntas superficiales, vacías. Contestaciones superficiales, vacías. Mucho cartón que se dejó ver a la primera de cambio.

Y así va pasando el verano, entre invenciones de noviazgos en Ibiza que parecen ser descubiertos en horas bajas cuando, en realidad, todo está preparado y pactado; entre refritos aburridos; entre ese nuevo periodismo que hacen los que no son periodistas o los malos periodistas que tendrían que vender su alma al diablo para tener una pizca de talento, entre entrevistas sesgadas y ridículas.

El que escribe no es periodista, opina sobre lo que ve y punto. Me dedico a otras cosas y tengo muy claro que periodistas son otros. Y eso hay que tenerlo muy presente para no meter la pata ni hacer el ridículo día tras día. Porque los que ven esos programas con entusiasmo y tragando con todo lo que les echan son un millón de personas (pongamos un ejemplo cercano), pero los que no se creen una palabra y miran con cara de póker todo esta basura son el resto de españoles... muchos más millones.


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