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Los medios y los días

The Beatles, una religión

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02 dic 2021 / 04:00 h - Actualizado: 02 dic 2021 / 04:00 h.
"Los medios y los días"
  • The Beatles, una religión

El pasado 25 de noviembre apareció el muy anunciado documental Get Back de Peter Jackson sobre aquellas sesiones maratonianas de The Beatles en las que grabaron su disco Leti it be y otras canciones y ofrecieron su última actuación pública en la azotea de Apple, la empresa que crearon, con poca fortuna, por cierto. El pack de Peter Jackson será sin duda un buen regalo navideño en todo el mundo. Puede que tanto Beatle provoque rechazo en algunas personas, incluso empiece a hastiar a un segmento de sus seguidores aunque esto último lo veo difícil. John, Paul, George y Ringo parecen cuatro personas que fueron elegidas por los dioses para hacernos felices, han alcanzado la cualidad de religión universal, no sé si son más famosos que Jesucristo como dijo John, pero sí que son cuatro seres que forman parte de la devoción de generaciones presentes, pasadas y futuras. Los medios saben eso y no pasa un día sin que saquen jugo a la vida de los cuatro fabulosos de Liverpool tanto cuando estaban juntos como por separado.

A tenor de las carreras en solitario de los cuatro, uno se pregunta hasta dónde hubieran podido llegar si no se hubiera disuelto el grupo en 1970. Los éxitos que conocemos de cada uno por separado hubieran sido éxitos de The Beatles, un torrente increíble de inspiración. Pero estas líneas no desean exclusivamente hablar de la música o de la carrera Beatles sino de su significado religioso. Yo no soy de la Generación Beatle, pertenezco a la Generación Pink Floyd, algo posterior. Sin embargo, fue mi hija mayor la que me metió de lleno en la beatlemanía. Google sabe de mis gustos por los dioses del pop-rock y no hay día que transcurra sin que me envíe noticias de ellos a mi móvil. Yo las leo de cabo a rabo. Get Back, el título de la “carpeta” que acaba de ver la luz, es una canción que forma parte del último disco publicado por el grupo, pero no es el último que grabaron, como se sabe. El último fue Abbey Road que termina con una canción llamada The end porque ellos eran conscientes de que la magia había terminado. Abbey Road es una obra maestra, las relaciones entre los cuatro eran malas, lo sabían, y entonces llamaron al quinto Beatle, George Martin, para decirle que querían desagraviarse a sí mismos grabando un nuevo disco como siempre, con buen rollo. Y nació una obra de arte donde comprobé que estos monstruos anunciaban el rock sinfónico como ya con otras composiciones se habían adelantado a su tiempo anunciando otros estilos de música actual.

El primer aniversario de la muerte de George me cogió trabajando en México, allí hablamos largamente sobre él. El veinte aniversario del asesinato de John coincidió con una estancia académica mía en La Habana. Entonces, Fidel Castro inauguró el parque y la estatua dedicados al fundador de The Beatles, estuve allí. Su asesino ha cumplido su pena, pero no sale de la cárcel, parece que él no quiere, pero, aunque quisiera abandonar el presidio, estoy seguro de que lo matarían porque él asesinó a una de las cabezas de ese monstruo de cuatro cabezas -según afirmó Mick Jagger- que fueron y son los Beatles. Los Rolling empezaron su carrera de éxitos con una canción de Lennon y McCartney. El dios Beatle fue privado de su cabeza principal y eso no se perdonará nunca. Paul engendró dos canciones, al menos, mientras dormía: Yesterday y Let it be. Algo se las inspiró. Parece algo sobrenatural. Hay lugares a los que todos los fieles de The Beatles deben peregrinar: Liverpool, Abbey Road, The Cavern..., aunque no sea el local original en el que ellos enloquecieron a los jóvenes de Liverpool a finales de los años 50 e inicios de los 60.

Una reliquia de los dioses de Liverpool vale una fortuna monetaria y espiritual. Les contaré algo para terminar. Fui a un concierto de Paul en Barcelona (a ver cuándo Paul y Ringo en Sevilla). Nos colocamos frente al escenario, de pie, para saltar de lo lindo y ver lo más cerca posible al mito. Una chica, antigua alumna mía, lanzó al escenario un díptico del concierto con la finalidad de que Paul lo pisara. Estuvo pendiente. Paul lo pisó. Cuando terminó todo y el escenario fue accesible, subió y tomó aquella reliquia. Estaba loca de alegría porque además encontró una púa de guitarra con el nombre de Paul. No sé qué habrá hecho con aquello pero el hecho no se diferencia mucho de la devoción a cualquier santo de la religión católica.

El secreto de The Beatles es que siempre fueron los mismos cuatro los que triunfaron mundialmente. Decidieron que los Beatles eran ellos, nadie más. Y así ha sido, por eso los hemos adoptado como nuestros: nuestros padres, nuestros abuelos, nuestros bisabuelos... Perdieron millones renunciando a actuar en público para recluirse en los estudios y ser músicos, huyendo del griterío de los fans. Perdieron más millones cuando en nuestros días Paul y Ringo no han accedido a actuar y tocar con los hijos de John o con el hijo de George. Siguen siendo coherentes, lucharon entre ellos mismos como hicieron los dioses mitológicos. Por todo lo dicho y lo no dicho son una religión.


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