domingo, 20 octubre 2019
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, última actualización

Tiene delito

24 may 2018 / 19:51 h - Actualizado: 24 may 2018 / 19:51 h.

Ahora que se plantea revisar el Código Penal, propongo incluir un nuevo delito en sus páginas. Delito que, a buen seguro, sería la base para condenar a muchos de los personajes que cada día inundan los periódicos y noticieros.

Me refiero a la creación del delito de estupidez en grado máximo. Bajo esta denominación serían condenados todos aquellos individuos que gozando de trabajos de alta alcurnia y de poco esfuerzo, puestos de alto rango en consejos de dirección y sueldos inimaginables para el resto de los mortales, todavía pretenden llegar más lejos y, en lugar de conformarse con tamaña bicoca, prevarican, trincan, mangan y se lo llevan calentito por lo ilegal.

Realmente estos tipos no deberían ser condenados por prevaricación, cohecho o tráfico de influencias. Sencillamente deberían ser condenados por idiotas, por tontos, por carajotes.

La avaricia de estos tipos no conoce límites, al contrario que su capacidad intelectual, que sí que los tiene. Resulta habitual ver como señores con sueldos entre 600.000 y un millón de euros al año son detenidos por delitos de índole económica. Exministros, contables, diputados, presidentes de Comunidades Autónomas, exjugadores de balonmano subidos de rango, etc. Son incapaces de valorar su estatus y su forma de vida y se empeñan en tirarla por la borda por el famoso «todos queremos más».

En realidad son como los ludópatas, que no saben parar a tiempo. Son víctimas de su propia soberbia, al creerse intocables. Y, por suerte, no lo son


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