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Los medios y los días

Timoteo Álvarez

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15 dic 2018 / 09:31 h - Actualizado: 15 dic 2018 / 09:34 h.
"Los medios y los días"

Por las redes sociales corrió ayer la noticia de la muerte del catedrático de historia de la comunicación de la Universidad Complutense, Jesús Timoteo Álvarez. Yo no uso redes pero da igual, alguien te escribe un mensaje instantáneo en el móvil. Timoteo no era ni famoso ni popular, era célebre y aún joven, yo lo considero el investigador que logró unir en sus obras la historia de la comunicación y la prensa con la estructura de la información. Se sometió a una operación no grave, se complicaron las cosas y falleció. Estuve un rato sentado en el borde de mi cama, mi hija me decía que fuera a ayudarle con el Belén pero yo necesitaba un rato de duelo.

Con todos los problemas que sufre y a pesar de todos sus defectos, no hay nada más hermoso y apasionante que la universidad, el saber, las locuras de unos y otros colegas, las anécdotas, los chismes, las investigaciones de éste o aquél, las críticas y debates académicos, la libertad, una libertad que no encuentro en ningún otro lugar de la sociedad, en ninguno, yo soy más libre en mi clase que lo haya sido jamás en todos los medios de comunicación en los que he trabajado. La libertad de expresión, como madre, no hay más que una y se ejerce en la universidad pública con la que, por cierto, quieren terminar o dejarla marginada.

Se habla de los coches eléctricos para 2050, de la nueva ley de alquileres para no sé cuándo, de las inversiones en armamento para el ejército español con vistas a la actualidad y hasta 2035, de las pensiones..., y yo, ingenuo de mí, actúo con mente de periodista, pienso instintivamente que deberé seguir esos y otros temas, a ver cómo terminan para a continuación decirme: pero, coño, si por medio está la muerte, si hay un muro que me impedirá seguir adelante, si yo no veré nada de eso, si tal vez me muera en un rato sin que nadie lo espere, como el profesor Jesús Timoteo Álvarez, tan erudito, tan jovial, tan buen contertulio, tan interesado en los últimos años por una disciplina básica para comprender gran parte de lo que pasa: la neurocomunicación. Descansa en paz, Timoteo, en estas fechas no deberíamos morirnos nadie pero, chico, qué le vamos a hacer.


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