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La vida del revés

Todos al fútbol. Adiós a la pandemia

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29 sep 2021 / 17:53 h - Actualizado: 29 sep 2021 / 17:59 h.
"Opinión","La vida del revés","Vacunas","Pandemia","Coronavirus"
  • Todos al fútbol. Adiós a la pandemia

Ya parece que la suerte está echada y que asumimos que muchos ganarán y un puñado perderá, pero que la vida sigue y esto es lo que hay. Esa vida que sigue adelante comienza a parecerse (en España, al menos) a lo que era antes de que el SARS-CoV-2 llegase a nuestras vidas de forma abrupta, brutal y asesina. Campos de fútbol llenos, las noches convertidas en fiestas interminables, todos al teatro, todos de compras, mascarillas solo si es estrictamente necesario y actitudes que nada tienen que ver con ese cuidado extremo que aprendimos a tener durante los meses duros de pandemia. Incluso podremos volver a los centros de salud para que nos vean los médicos.

El coronavirus llegó, se instaló y se queda para siempre. Como el de la gripe o como otros virus inofensivos con los que convivimos desde hace siglos. Las vacunas irán mejorando y terminarán siendo esterilizantes. Los tratamientos clínicos llegarán y aliviarán los síntomas de los que se contagien por primera, segunda o enésima vez. Algunos seguirán pareciendo inmunes. Otros padecerán esa Covid-19 persistente que trae de cabeza a miles de personas que no han logrado volver a tener la misma vida que antes de enfermar. Moriremos un número significativo de personas al año aunque serán cifras asumibles por todos para que, haciéndolo, podamos fingir que no pasa nada del otro mundo. La gripe se lleva por delante a más de 6.500 personas al año en España y nadie se ve en peligro. En unas semanas será similar nuestra actitud ante el coronavirus.

Los medios de comunicación ya van aflojando. La mina de noticias parece a punto de colapsar puesto que el interés se ha derrumbado. El exceso de información y el cansancio del personal ha podido con la presión mediática que se ha ejercido sobre una sociedad asustada. Se acabó la cosa salvo que se dispare por enésima vez una pandemia que parece importar cada día un poco menos.

Hemos decidido que arriesgar es mucho mejor que no poder vivir con alegría y despreocupación; hemos decidido que el virus no va a poder con nosotros y que las bajas serán anecdóticas si las comparamos con las vidas que quedan por disfrutar. Y, además, es mucho más espectacular ver como las coladas de lava que arrasan parte de la isla de La Palma llegan al mar y agrandan la isla. Las cosas funcionan así. A ver si esta vez no estamos metiendo la pata.


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