sábado, 23 octubre 2021
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Todos amigos

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07 oct 2021 / 04:00 h - Actualizado: 07 oct 2021 / 04:00 h.
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  • Todos amigos

En estos días son muchas las personas que se acercan, con curiosidad, a temas de misterio, a conferencias, ciclos o jornadas, donde todo parece un clima perfecto y donde «todos son amigos». Error si creemos eso.

El mundo del misterio no deja de ser igual a cualquier otro, al del fútbol o de la Semana Santa, al de los fans de cantantes o de toreros, es exactamente igual. No deja de haber filias y fobias, quien cae mejor o quien cae peor aunque, como en todo en la vida, no se puede pretender estar a buenas con todos o caer bien a todos. Tengo un amigo que dice «quién es amigo de todos no es amigo de nadie» y así es.

En todos los círculos citados siempre habrá enemigos –o “no amigos”- como los hay en el misterio, aquellos que tras un cómodo sofá se pierden en descalificaciones y mentiras, falsedades improvisadas sobre la marcha, sobre una víctima propiciatoria o eterna, la que hacer daño sabiendo que la otra parte «pasa» olímpicamente y no pierde el tiempo en personas ahogadas en su propia mentira y enfermedad. O de aquellos que por empatía con esos «bilosos» también atacan.

Hay quién es tan inculto que se cree que eso pasa desapercibido, que hay derecho a todo, al insulto, a la descalificación, a la difamación, ignorando que es un delito tipificado por la ley y que la otra parte amasa un inmenso dossier que cualquier día puede acabar en un juzgado y arruinarle su ya vacía y desquiciada vida. Pero hay muchos casos así.

Se acude a un ciclo de conferencias –de lo que sea- y hay muchas personas que sólo disfrutan con lo que escuchan, que se quieren acercar a esos ídolos que hablan de misterio, a aquellos que hablan desde el púlpito y que, parece, que lo que dicen es ley aunque son los primeros -si son humildes- que reconocerán que están en un proceso de aprendizaje. Esos son los sanos, los que merecen la pena, el motor del misterio.

Por el contrario están los que prefieren la crítica, atacar a tal o cuál, me pregunto: ¿Cómo lo harían ellos? Tal vez mal, por eso critican. O los que dan el parte a otra persona en el otro lado del Whatsapp (cuando no falla) y que reciben instrucciones de odios, rencores, celos, envidias... Nada nuevo bajo el sol. Aplique esto a todo lo que suponga una relación, ya no sólo del misterio sino del deporte, de lo jurídico, de la comunicación, de los colegios, de los niños y niñas...

Igualmente vemos como en redes sociales hay todo tipo de loas, más cuando se saca a alguien en televisión o en radio, o en prensa, todo parabienes y gentilezas aunque luego, pasado el tiempo, se descubra que aquellos amigos son eternos enemigos y que “donde dije digo digo Diego» y la amnesia surge en la mente como si el olvido fuera el amparo de la enemistad. ¿Saben? Quedan hemerotecas, palabras escritas, palabras habladas, ahí está todo, el pasado es pasado pero queda grabado en la historia personal de cada uno. Hay púlpitos para apostolar y púlpitos para repetir muchas veces una mentira y que se revista de verdad, aunque siempre será como nació: una mentira.

Todo esto seguro que le suena por que, como decía, es aplicable a otros muchos sectores, no cambia nada, sólo cambia a lo que se dedica cada uno, a sus preferencias o hobbies.

Igualmente de las amistades y «amistades», de aquellos que te llaman amigo –y hasta hermano- pero no dudan en criticar y sacar la paja en el ojo ajeno sin ver la viga en el propio. De chismorrear de la vida de los demás sin atender la suya misma que tiene más críticas, más secretos y más puntos oscuros e inconfesables que el objetivo de sus desbocadas lenguas. En ocasiones, hasta cogiéndolos «con el carrito del helado», se atreven a tratar de hacerte ver lo blanco en negro o hacerte desviar la atención a una víctima propiciatoria que les evite un golpe... «Amigos» así, de esos, con más intereses que lealtades, también los hay.

Al final no es cuestión de vivir en una burbuja sino de hacer de la forma más sana, honrada y honesta posible, te podrás equivocar pero no lo harás con intención de hacer daño a nadie, otros, en cambio, no pueden decir lo mismo aunque, al final, de cara a la galería...»Todos amigos».


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