martes, 18 mayo 2021
12:14
, última actualización
La Tostá

Toreros y seguiriyeros

Image
Manuel Bohórquez @BohorquezCas
04 may 2021 / 08:01 h - Actualizado: 04 may 2021 / 08:04 h.
"La Tostá"
  • Toreros y seguiriyeros

TAGS:

Hoy no soy taurino, o no ejerzo de ello, pero de niño quería ser torerillo para sacar a mi madre de la pobreza. Murillo, un vecino de Cuatro Vientos, tenía un becerro mocho atado a una estaca en el suelo y me ponía de rodillas delante de él con una camisa vieja con aspiraciones de muleta para que se arrancara y darle unos pases al estilo de El Cordobés, que era mi ídolo. Hoy me gusta más Morante de la Puebla. Una de esas veces el mocho arrancó la estaca del suelo y me mandó a ocho metros dándome un testarazo en el pecho que aún me duele después de cincuenta y cinco años. Fue el Vela, de Palomares del Río, quien me enseñó a parar, mandar y templar en su casa del Zurraque, la calle del colegio. Soñaba con el toro y por eso entiendo a los toreros y a los aficionados al toreo que están locos, deseando que vuelvan los toros a las plazas del mundo, pero sobre todo a las andaluzas. Este artículo hará crecer en las redes sociales mi fama de contradictorio, pero defiendo el derecho que tienen los aficionados a querer corridas de toros. Tan sencillo como eso. Está claro que hay gobernantes de izquierdas que aprovechan la pandemia para acabar con los toros, una tradición andaluza claramente amenazada, como tantas otras. Amenazada por quienes tienen siempre la palabra libertad en los labios y no han sabido ver nunca la del toreo. Sentí esa libertad viendo torear a Pepe Luis Vázquez padre una vaquilla en el campo, pero por televisión. ¡Lo que tiene que ser ver esto en el campo!, me dije emocionado. El maestro de San Bernardo me dijo una tarde en La Ponderosa, en la Gran Plaza, hablando de toreo y cante jondo, que encontraba una enorme similitud entre la soledad del torero en la plaza y la del seguiriyero en el escenario. Atados al dolor, al sufrimiento, y a la vez libres. El cante bueno duele, y también el toreo de pellizco. Y si siempre han sido primos hermanos, hoy son hermanos de verdad. ¿Han escuchado alguna vez hablar de cante jondo a alguno de esos gobernantes de izquierdas que quieren acabar con el toreo? Yo no. No tienen sensibilidad para eso, ni para nada que tenga sentimiento artístico. Por eso están cada día más solos. También los toreros y los seguiriyeros, aunque son soledades distintas.

Tu soledad y la mía

son dos soledades solas

que viven en compañía.


Edictos en El Correo de Andalucía