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Los medios y los días

Torre de Babel Congreso y Senado Español

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19 sep 2023 / 04:00 h - Actualizado: 19 sep 2023 / 04:00 h.
"Los medios y los días"
  • Torre de Babel / Archivo El Correo de Andalucía
    Torre de Babel / Archivo El Correo de Andalucía

Con razón Yuval Harari tituló su exitoso primer libro Sapiens. De hombres a dioses. Empezamos siendo homínidos, de ahí a sapiens y de ahí a dioses, esta correlación es bien visible en España. No sólo somos dioses, somos más poderosos y listos que el mismo Dios que castigó a los hombres por su soberbia al estar construyendo una torre con el fin de hacerle una visita al altísimo, por eso la torre era altísima y Dios, que no quería visitas, inventó el plurilingüismo. Ah, pero Dios no era tan avispado como sus reyes de la creación, los humanos, dado que sus hijos se apañaron por su cuenta y con el tiempo inventaron centros académicos para la cosa políglota, pinganillos para la traducción simultánea, adminículos de Inteligencia Artificial para que nos entendiéramos, incluso estancias en el extranjero y el turismo que es un gran invento, como se titulaba aquella película del franquismo.

España ha resultado ser una unidad de destino occidental en lo plurinacional idiomático, estamos unidos por la desunión. Teniendo un idioma común preferimos entendernos en cuatro, por lo menos, porque a ver, ¿y el bable?, ¿y el caló? No el climático sino el idioma de los gitanos. ¿Y el valenciano y el balear? No son exactamente lo mismo que el catalán. Bueno, tampoco el valenciano es igual en un pueblo que en otro en la Comunidad de Valencia. ¿Y el aranés del Valle de Arán? Si hay un diputado o senador del Valle de Arán, ¿no va a poder expresarse en aranés? ¿Y el panocha? ¿Y el fala? ¿Y el rifeño? Y, ya puestos, el andaluz que hay varios. En una ocasión me contaron en Cantabria una anécdota. Una maestra de por aquellas tierras creía que uno de sus alumnos tenía un defecto en el cerebro o en la misma sinhueso porque no entendía lo que le decía en clase. Hizo llamar a sus padres para narrarles el hecho pero cuando aparecieron y los escuchó parlar comprendió: era un andaluz cerrado de la sierra de Málaga. Pues si ese niño u otro han llegado a ser diputados, ¿por qué no se van a expresar en su habla? ¿Por qué tienen que castellanizarse como les dicen a los periodistas andaluces que hagan en las televisiones de Madrid?

Todo esto es competencia de nuestro Dios Supremo: Puigdemont. Si da su permiso, Sánchez tira de cartera pública y allí, en nuestra Torre Congresonatorial, se habla hasta en sefardí y en espanglish. Nos estamos aproximando a Bolivia y a otros países “hermanos” de allá de América Latina en los que pretenden que puedan usarse en sus parlamentos todas las lenguas indígenas habidas y por haber.

Esta situación berlanguiana hace años que la viví durante una estancia en la Universidad del País Vasco (UPV), extensión de San Sebastián-Donosti. Impartí un seminario para españoles y latinoamericanos y en ese contexto tuvo lugar una mesa redonda sobre el eterno tema de género. Aparecieron tres jóvenes investigadoras con su aspecto progre y abertzale. Cada una iba a exponer un asunto sobre la base común del problema de la mujer. Las tres sabían español, pero como tenían que marcar personalidad de RH vasco, hablaron en vasco mientras que otra chica vasca hacía de intérprete y traducía al español-castellano lo que estaban diciendo a una audiencia española y latinoamericana donde todos nos podíamos entender en castellano. La escena, tan patética, me hizo reír y casi me salgo, no lo hice porque había sido invitado y estaba feo. Claro, que no se nos olvidara nunca que estábamos en Euskadi, pueblo indomable cuyo nacionalismo lo impulsó un señor llamado Sabino Policarpo Arana Goiri, quien se citaba a sí mismo como Arana ta Goiri’taŕ Sabin. Siento que muriera tan joven (38 años) y de terrible enfermedad. En tan pocos años le dio tiempo a darle a los vascos una razón para vivir a costa de despreciar a los demás.

Cómo nos complicamos la vida los humanos por asuntos emocionales. Ya puestos, recordaré que en Andalucía hubo un nacionalista separatista llamado Antonio «Abderramán» Medina que militó en el FAL o FLA (Frente Andaluz de Liberación o Frente de Liberación Andaluz). Abrazó el islam. Lo dejo apuntado por si en el futuro aparece un diputado similar y hay que contratar a un traductor más desde el árabe para tan multilingüe cámara. De hecho, atención, en las pasadas elecciones municipales, en Algeciras se presentó el Partido Andalusí, nueva formación inspirada en el “humanismo islámico”, según el diario Europa Sur. Reivindica la Nación Andalusí y los ideales de Blas Infante, cuyo nieto, Alejandro Delmás Infante, figura como miembro de honor en la formación. Promueven que el Estado otorgue la nacionalidad a “los descendientes de los expulsados de la España medieval por sus ideas y creencias”. ¡Toma ya! Primero los sefardíes, los inmigrantes también y todo este personal desde el 711 en que Tarik y Musa desembarcaron en Estepaís. Pronto España tendrá más habitantes que India o China.


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