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miércoles, 28 septiembre 2022

Torrente en Sevilla. Alfonso Carmona y Alfonso Gómez de Celis

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07 ago 2022 / 06:27 h - Actualizado: 06 ago 2022 / 13:29 h.
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  • Torrente en Sevilla. Alfonso Carmona y Alfonso Gómez de Celis

No hay Agosto que no nos traiga alguna noticia “imperdible” ante la ausencia de toldos en derredor de la calle Sierpes.

Sevilla está que lo tira. Ha sido prohibir la corbata Pedro Sánchez y aparecer las ratas por la Plaza Nueva, justo donde mora la vieja sastrería de O´Kean.

He consultado el Boletín Oficial y no me aclara si está también vetada la “corbata tailandesa”, esa con la que decían se desmayó Boyer ante la Preysler y cuyo nudo se hace con maestría Pedro J. Ramírez.

Hemos perdido lo que Zoido llamaba capitalidad, vamos el glamour...

Antaño fue el Labradores, luego Pineda. Y si de Colegios hablamos, el de Luis Rey, cambia profesoras de alemán por monitores de yoga para adultos. Los del Opus ya no son ni Prelatura y Escrivá ha pasado de santo a monaguillo. Me cuentan que sus jerarcas han contratado –dedicación exclusiva- a un santero, en el piadoso deseo de abreviar el transcurrir del Papa Francisco por su silla de ruedas.

A los socialistas andaluces, ya les quedan pocas tribunas que adjudicar y el cambio parece consistir en colocar a las supuestas amantes de nombre tropical, -como atribuyen a Celis-, no en la Fundación de Antonio Pulido o en algún Observatorio de la libreta de Mercedes Alaya, sino en Lipasam. En eso, Susana era más estilosa con la librería de Moriche y la que le formaron a la pobre...

Para prosperar en Sevilla, solo nos queda la caseta de Feria de Alfonso Mir. Ese sí que sabe. Cuando ví entrar en ella a María Jesús Montero, debí darme cuenta del principio del fin de Susana, a la que ahora piden que vuelva a casa, como el turrón por Navidad. Los hombres no tenemos remedio. Ni ántrax, ni neutrones, con una mirada basta...

Lo de Celis me lo explico. Como ha dicho nuestro Alcalde Antonio Muñoz y estoy de acuerdo, el proceso ha sido “pulcro”. Está claro, hay que solucionar el problema de la limpieza.

Pero en el caso de Alfonso Carmona, no sé qué le ha pasado con las enfermeras. No hace falta que jure que a mí no me ocurriría. Ya ni siquiera nos queda el diván de Criado, para psicoanalizarlo.

Pocas cosas son inmortales en Sevilla. Tal vez los boquerones en adobo de Blanco Cerrillo y las casetas de la Feria de Abril o Mayo, como quieran. De todos los Alfonsos de hoy, y sin desmerecer a nuestro ahora académico Arfonzo, me pido a Mir.

La vida es como un nudo tailandés. El justo apretón y aparece un Torrente. Pero, por si acaso, a unos y otros, les recuerdo que si hay algo perenne en Sevilla es La Canina.

Ya lo dijo el Padre Javierre –que dirigiera este periódico- en el Pregón de la Semana Santa de 1.993. “Ay Canina, cuanto te quiero/pero como te hace falta/un buen caldo del puchero.”


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