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Los medios y los días

Trabajar con más de 70

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28 sep 2021 / 04:00 h - Actualizado: 28 sep 2021 / 04:00 h.
"Los medios y los días"
  • Operarias trabajando en una fábrica. / El Correo
    Operarias trabajando en una fábrica. / El Correo

Me gusta cuando el ministro Escrivá afirma que hay que trabajar más tiempo y jubilarse más viejo. Me gustó mucho cuando Roig, el de Mercadona, dijo que había que trabajar como chinos y la gente se cabreó cantidad con él. Me gustaron una enormidad los que se llamaron milagros alemán y japonés después de que ambas naciones fueran vencidas y barridas a bombazos en la Segunda Guerra Mundial. Es verdad que EEUU les dio dinero pero el milagro fue un pedazo de curre de la gente y un ejemplo de colaboración entre lo público y lo privado, es decir, se trató de un milagro humano. Me asombra observar las maravillas que ha construido el ser humano a lo largo de la Historia porque me siento orgulloso de pertenecer a esta especie que lo mismo me da muerte que vida, yo me quedo con la vida.

Si estamos viviendo más y más que vamos a vivir, a trabajar más que eso desarrolla el ánimo. Lo que hay que procurar es que se trabaje en lo que a uno le guste o al menos que no lo deprima demasiado y los que dan empleos deben pensar en mucha y mejor medida en sus empleados. No se puede ser un llorica continuamente, hay que amar la vida. No se puede estar todo el día con que las máquinas nos quitan el trabajo y cuando nos dicen que se debe trabajar más allá de los 70 quejarse también. Criticar el muchísimo dinero que tienen los que lo tienen es una moda y una herencia de la utopía marxista al tiempo que una envidia clarísima. Pues, oiga, esa gente tiene tantísimo dinero por causas que a lo mejor no nos gustan, pero lo que es seguro es que mientras usted quiere tirarles pan a las palomas con jubilación buena y asegurada ellos han trabajado cantidad y siguen trabajando de viejos. Serán unos obsesos pero gracias a esos locos del dinero usted ha trabajado y miles de millones como usted y como yo trabajan.

Me cansé de tanto alabar y defender al “pueblo” y tener que dividirlo todo entre los buenos -el pueblo- y los malos: los empresarios capitalistas explotadores. Si matas a esos obsesos del trabajo, si asesinas sus iniciativas individuales, matas a la especie, así de sencillo. Lo hemos visto en Cuba, en la URSS, en China que cultivando el capitalismo está dominando el mundo con fecha de caducidad porque China no puede seguir per saecula saeculorum diciéndole a los grandes millonarios que ha creado lo que tienen que hacer sin borrar del todo el comunismo y dejarle sólo el nombre.

La tragedia humana es que si eliminamos el mercado e implantamos el comunismo matamos lo que mueve al mundo: el egoísmo. Y además surge otro egoísmo que a la larga termina por arruinar una sociedad. Y si le damos todo el poder al mercado, el egoísmo nos mata y nos da vida. En esta dinámica, hasta ahora, ha ganado el capitalismo y la presión del “pueblo” y la conveniencia de los de arriba han creado los retiros, las jubilaciones. Jubilarse de un trabajo decente no es vivir sino morir, el humano es cazador, recolector, pastor, alfarero, fabricante, creador, desde toda su vida, yo quiero vivir y ojalá la ciencia me lo permita más allá de los cien y de los doscientos años que lo permitirá pero yo no lo veré. Al mismo tiempo, aparecerán máquinas y trabajos nuevos, pero de lo que ahora se trata es de sentirse útiles a la sociedad y a uno mismo.

Venga ese trabajo hasta más allá de los 70, en la universidad nos jubilamos con 70, si las lesiones me respetan aquí estaré listo para currar como un Joaquín de la academia, metiendo goles y dando centros medidos dentro de las energías que dosificaré como si fueran oro, me da grima escuchar a mucha gente desear la jubilación, hay que currar, leche, que no salen ronchas por eso. Hay que convertir este “valle de lágrimas” en un vergel lo más hermoso posible. Sé que los sindicatos estarán en contra de mis palabras porque deben cuidar a su escasa clientela. Si puedo, no les haré caso, ya espero esa ley que nos permita no irnos a casa y tener antes que contemplar con lágrimas en los ojos el lugar que te permitió comer y ser persona. Estudien caso a caso las jubilaciones, que todos no somos iguales, afortunadamente.


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