lunes, 14 octubre 2019
22:14
, última actualización
Iba por Canalejas

Trencillas robóticos

10 may 2018 / 22:48 h - Actualizado: 10 may 2018 / 22:49 h.

Con lo que nos gusta a los españoles apoyar el codo en la barra de un bar los y lunes y criticar los atracos arbitrales a nuestros equipos, resulta que nos quieren cambiar el Bar por el VAR (o videoarbitraje) y quitarnos esas jornadas de discusiones que nunca llegaban a nada, pero que nos hacían sentirnos Iturraldes González a falta de carné.

Hay ocasiones en las que un delantero cae en el área con un hacha clavada en la espalda, o delanteros que pierden una pierna tras una entrada rival y el árbitro no aprecia intencionalidad. Otras veces un delantero ha sentido como al pasar por su lado una leve ráfaga de aire, provocada por su marcador, esta se convertía en un efecto Venturi succionador que provocaba un vórtice mortal que lo arrastraba a una caída irremisible en el área, y su consecuente penalti sin discusión. ¿Eso lo arregla el VAR? Pues pueden ustedes estar tranquilos.

Lo del VAR es una ojana de las gordas, que solo va a servir para saber si un gol ha entrado o no, y poco más. Nos dicen que va a resolver errores de identidad al expulsar a alguien que no era, aclarar penaltis, y hasta determinar con claridad quién es infractor, incluso si el equipo está formado con los niños de Ruiz Mateos, pero el famoso VAR ya ha dado por bueno un gol en fuera de juego con el que se consiguió el título de Liga en Australia.

El fútbol, la prensa y el aficionado necesitan la polémica. Y va a seguir, aunque a lo mejor cambiando el manido «árbitro... cabrón», por «IBM...cabrón».

Al tiempo.


  • 1