domingo, 17 octubre 2021
22:12
, última actualización
Desde la espadaña

Un Domingo de Ramos en Sevilla

Que nadie afirme de un Domingo de Ramos que no es sencillo ni bondadoso. Todo está en un Domingo de Ramos.

Image
28 mar 2021 / 04:00 h - Actualizado: 28 mar 2021 / 04:00 h.
"Desde la espadaña"
  • Un Domingo de Ramos en Sevilla

Decir domingo no tiene mucho significado, pues se repite cada siete días a lo largo del año. Pero decir Domingo de Ramos en Sevilla significa palabras mayores, porque esta ciudad es a un Domingo de Ramos como el momento de la apertura del azahar. Un Domingo de Ramos en Sevilla es buscar nuestro propio retiro en un altar o en un olfateo de incienso al doblar una esquina, aunque el más tranquilo y pacífico se dirige siempre a nuestra propia alma; ese es nuestro Domingo de Ramos, sevillano. Por eso, concédete hoy esta licencia porque qué mayor felicidad para ti que un Domingo de Ramos en la puerta de una Iglesia esperando la salida de sus Titulares. Es en la calle Feria y son las 16:30 horas cuando imitando a un precioso panal de abejas en un día de primavera, los blancos capirotes entran bajo el dintel de San Juan de la Palma para ver a su Madre y degustar la rica miel de sus labios siempre eternos y piadosos mientras escucha las plegarias de sus hijos apostados a sus pies como angélicos pateros de blanco que la elevarían a los cielos de Sevilla cada día y a cada hora.

Un Domingo de Ramos en Sevilla es el gozo del paseo por las calles con un cielo pintado sólo para el día de hoy. Es el nuevo pantalón corto de ese niño que lo lleva a juego con sus calcetines de punto, que ya es primavera, o ese lazo en el pelo de la niña que estrena zapatos nuevos mientras acompaña a sus padres a recorrer las calles de Sevilla para ver el canto de una Virgen de la Esperanza y pasear por San Lorenzo para comprobar la grandeza del Gran Poder o la ternura de La Soledad.

Un Domingo de Ramos en Sevilla es la floración del capillita por antonomasia estrenando dobladillo al dobladillo del pantalón para mostrar sus calcetines con el escudo de su hermandad. Pero, por encima de todo, incluso de reglas de oración y de perfumes para ese día, un Domingo de Ramos en Sevilla es el sentimiento infantil de ir cogidos de nuestros padres, aunque sea en el recuerdo, llevados con fervor por las calles de la ciudad.

Un Domingo de Ramos en Sevilla es, en sí, la mañana perfecta. Todo lo que no es otro domingo, hoy sí cobra sentido. Es el día donde las horas y los relojes se olvidan e inclusive es el día donde la mañana alcanza a la tarde sin vagancias ni peleas. Es una Borriquita, es la Paz y una Amargura en la calle sintiéndonos ubicuos por una vez en la vida, estando aquí y allá tantas veces como queramos en la Hiniesta, en la Cena o en la Estrella.

Un Domingo de Ramos en Sevilla es cariño verdadero, como ese pueblo que salió a recibir a Jesús con palmas en sus manos. El sevillano goza en este Domingo de una ramita de olivo en el ojal de su chaqueta y de esa palma que con tanto cariño los niños te han regalado. Sevilla no es nada sin un Domingo de Ramos porque el yugo que soportamos todo el año, nos lo quitan un día como hoy. ¿Quién no goza en El Salvador un mediodía de un Domingo de Ramos? Es el rito del comienzo de este día que hoy también tendremos a pesar de todo. Porque hoy, Domingo de Ramos, comienza la liturgia del niño para hacerse nazareno en Sevilla.

Un Domingo de Ramos en Sevilla es la representación de un drama que se aproxima con ese Cristo del Amor crucificado. Pero un Domingo de Ramos también es el arrojo, la gallardía y el silencio de quién entre labios reza mientras su madre Amargura llora entre cardenales de dolor presintiendo el final de su Hijo. Un Domingo de Ramos en Sevilla es un mano a mano entre la bulla y el sentimiento, un costero metido en cintura y una cruz de guía que se abre paso entre la viva imagen de un pueblo anárquico que no quiere esperar ni demorar la llegada de su suspiro más eterno.

Todo esto es un Domingo de Ramos en Sevilla. Un viacrucis de dudas en el itinerario y en el camino a elegir, pese a que, al final, la decisión se toma según el primer nazareno con el que te cruces. Salve a este Domingo de Ramos en Sevilla, aunque lo pasemos sólo en base a recuerdos. Hoy tocan las horas en el Cielo de Sevilla y no sé si serán querubines o nosotros mismos en nuestra amargura de lo que nos ha tocado vivir, pero hoy, es cierto, es Domingo de Ramos en Sevilla y lo demás no cuenta. Disfrute este Domingo de Ramos que yo le estaré esperando.


Edictos en El Correo de Andalucía Empleo en Sevilla