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La Tostá

Una buena y otra mala

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Manuel Bohórquez @BohorquezCas
16 mar 2021 / 09:40 h - Actualizado: 16 mar 2021 / 09:43 h.
"La Tostá","Política","Pandemia","Pedro Sánchez","Pablo Iglesias","Isabel Díaz Ayuso"
  • El secretario general de Podemos y vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias. / E.P.
    El secretario general de Podemos y vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias. / E.P.

La buena noticia es que un tipo tan peligroso como Pablo Iglesias vaya a sacar sus manazas del Gobierno, donde es verdad que ya se aburría y que no aportaba nada. Hace unos días aparecía una imagen en televisión que delataba su bostezo, cuando estando junto a varios ministros del Gobierno ninguno miraba hacia a él y aparecía apartado, como despedido o castigado. La mala es que puede ser presidente de la Comunidad de Madrid con el apoyo de Pedro Sánchez, porque esto tiene pinta de ser una jugada de los dos para acabar definitivamente con Isabel Díaz Ayuso. La buena es que si fracasara en su envite sería el final de su carrera política, breve y dañina, que no ha traído nada bueno. Eso de mejorar la vida de las personas de nuestro país y acabar con la casta, que fue su carta de presentación, se ha quedado solo en una buena intención porque ya me dirán si vivimos mejor ahora que antes de que el de Vallecas llegara a la política y el Gobierno. Ayer el presidente le daba las gracias por “su gran labor en las residencias”, que no fue sino un golpe bajo, porque no ha podido ser más desastrosa. La mala es que se va pero que deja a su mujer en un ministerio, el de Igual da ocho que ochenta, que despilfarra el dinero y que no ha evitado que esta pandemia haya dañado sobre todo a las mujeres, en el empleo y en otras muchas cosas. La buena es que Iglesias ya no podrá decir más desde el propio Gobierno que España es una democracia de pacotilla, porque ahora tiene otros venenos que inocular como, por ejemplo, llamando “delincuentes y criminales” a sus nuevos rivales. La mala es que se va dejando el país hecho unos zorros, con seis millones de parados, la economía tan mal que tardaremos veinte años en levantar cabeza y con los españoles queriéndose matar entre ellos por tipos como Abascal o él mismo. La buena es que Isabel Díaz Ayuso le puede dar la puntilla al chavismo el día 4 de mayo, lo que no ha sabido hacer Pedro Sánchez, que lo metió en el Gobierno. La mala es que nos queda más de mes y medio de tener a Iglesias hasta en la sopa soportando sus insultos, porque ha vuelto el peor Iglesias: el que desenterró el franquismo para hacerse necesario mediante una manera de hacer política que creíamos que se habían llevado ya los peores dictadores comunistas. La buena, para terminar, es que hay muchas posibilidades de que el populismo, de todos los colores, tenga los días contados y que podamos decir, cierren la puerta.


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