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Los medios y los días

Una izquierda de chirigota

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22 nov 2020 / 04:44 h - Actualizado: 21 nov 2020 / 17:46 h.
"Los medios y los días"
  • Una izquierda de chirigota

Bueno, bueno, una cosa es que hay que ceder ante los inevitables relevos generacionales y otra bien distinta a quien se cede la antorcha. Yo no voy a caer en lo de Podemos y Venezuela e Irán porque conozco bien esos temas y sé que echar mano de ellos no es más que seguir con el espantajo de las dictaduras y demás monsergas pero, vaya, que yo toda mi vida he sido de izquierdas menos ahora porque es que ahora ya no se puede ser de izquierdas y por supuesto de derechas no voy a ser nunca porque para mí la derecha es el ser humano y no tengo más remedio que pertenecer a mi especie, ahora bien, sin ser cómplice de su decadencia actual ocasionada por una posesión del objeto sobre el sujeto en forma de codicia y de desprecio del conocimiento.

O sea, que me he quedado en tierra de nadie porque la izquierda también desprecia el conocimiento y sin conocimiento no hay libertad. Mejor solo que mal acompañado aunque si me muevo no saldré en la foto. En el rebaño hay que meterse para adquirir la inmunidad ante el virus no sólo de la Covid-19 sino ante el virus de la estupidez gregaria. El grado máximo de estupidez lo representa ahora la izquierda de chirigota que ha brotado y ha brotado porque lo han querido los medios de comunicación de las derechas mercantiles y los abusos de la dictadura mercantil. Pablo Iglesias atraía audiencia, de manera que, con su casta a cuestas y defendiendo al comunismo y a la diabólica Venezuela -incluso a Corea del Norte-, lo hemos visto en La Sexta, Antena 3, Intereconomía (que es de derechas al cuadrado), TVE..., yo qué sé, en todas partes. Creían que se iba a arrugar en las tertulias ante la presencia de los quintacolumnistas del mercado y su ideología -incluyendo aquí a los del PSOE- como han hecho los dirigentes del PCE en los últimos años y ahí está el PCE, moribundo, pero no, el mozo se defendía como gato panza arriba con su asunto de la casta y de la maldad capitalista en general. Y se llevó de calle a mucho personal.

Lo que creo que no sabía el exprofesor Iglesias es que el capitalismo es él mismo y todos los seres humanos desde que empezaron a intercambiar objetos entre ellos. Luego ya se compró el chalé y me dio la razón y para colmo la militancia -que cayó ante las teorías de Freud sobre la necesidad del líder- le aprobó la compra del chalé, yo creo que porque tal vez guardan la esperanza subconsciente de que Iglesias cuando se haga con el poder les compre uno igual o parecido a todos y todas.

Igual que el mercado asumió la camiseta del Che, los militantes de Podemos han introyectado el chalé de Iglesias porque si Iglesias se fuera sería parecido a cuando fallece un caudillo y empieza la guerra de sucesión. A Iglesias lo he aplaudido otras veces por su personalidad ante esa hormigonera que es el PSOE, pero, muchacho, ¿adónde vas? Por el momento no eres Lenin, ¿has visto lo que tienes? Unos seguidores que si mañana la derecha les diera un trabajo se te irían casi todos, unos militantes que no militan, cuando convocas elecciones internas vota el 11 por ciento, unas personas que no tienen nada que ver con los bolcheviques ni de lejos, los ha criado USA en el yo, yo, yo, y están en el cuarto partido por votos a nivel español. Pero, ¿tú qué te has creído, Iglesias? Mira si están despistados que el Kichi ya dice que estás en el establishment, o sea, que ya comes en la mano de Amancio Ortega y de Juan Roig y te van a hacer accionista del BBVA-Sabadell. Iglesias el nuevo Lenin español y el Kichi el nuevo Trotsky y, claro, separación segura, mucho más cuando doña Irene se pelea con doña Teresa y doña Teresa acaba en la calle. En el fondo, esto parece una discusión de matrimonios con los niños presentes sin saber qué hacer pero con la ventaja de que como la derecha está más despistada que Cocodrilo Dundee en Nueva York y Pedro Sánchez ofrece cobijo, la izquierda chirigota sigue ahí con esa gracia que la tiene en el mismo lugar donde se ubica la de las avispas.

En conclusión, vale, relevo generacional sí, pero a vosotros no, os dais de modernos y os metéis con nosotros los viejos y vosotros aún no habéis salido del siglo XIX y de la revolución permanente que ni es revolución y menos permanente. En realidad, sois jóvenes aventajados de buena labia para reuniones y debates progres interminables en el seno del sistema, pero no gobernantes, os han destetado demasiado pronto y ahora la adolescencia se prolonga a veces hasta pasadas las cuarenta castañas. Así se comprende todo.


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