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La Gazapera

Una Reunión sin Menese

Manuel Bohórquez @BohorquezCas /
12 jul 2019 / 07:32 h - Actualizado: 12 jul 2019 / 08:27 h.
  • Una Reunión sin Menese

En 1967, el pintor y poeta Francisco Moreno Galván y otros aficionados de La Puebla de Cazalla decidieron crear la Reunión de Cante Jondo, un festival al estilo de los de Mairena del Alcor o Utrera, para arropar al entonces joven cantaor local José Menese, cuya llegada al cante jondo estaba siendo una revolución. Nadie esperaba que en un pueblo donde tanto gustaba el Niño de Marchena y había nacido la Niña de la Puebla, su discípula preferida, surgiera una voz como la de Menese, enamorado de cantaores gitanos como Antonio Mairena, Juan Talega, la Niña de los Peines o Rafael Romero.

Con la Ópera Flamenca agotada y los ídolos de esta etapa dando sus últimos suspiros, Moreno Galván entendió que era el momento de abrir otra etapa cantaora en el pueblo y eligió a Menese para que la liderara y cantara sus letras de corte contestatario. Había otros cantaores en La Puebla, como eran Miguel Vargas, Diego Clavel y Manuel Gerena, que rompieron algo más tarde, pero Paco Moreno eligió a José Menese para modelarlo a su gusto, que es lo que hizo. Y La Reunión se hizo muy pronto un sitio de privilegio entre los festivales de verano. Venían aficionados desde toda España a escuchar sobre todo a Menese, que se solía crecer ante las demás figuras contratadas.

Llegaban desde Barcelona y Madrid como si vinieran a ponerle flores a alguna imagen religiosa, en romería, porque era una cita anual ineludible. Muchos solían venir un día antes para ir viviendo el ambiente en el Bar Central, de Fernando Guerrero, con las charlas de mostrador de Pepe el Cachas, una especie de gurú del cante, que todavía vive.

Aún lo siguen haciendo decenas de aficionados, aunque ya no vive José Menese y el ambiente no es el mismo. La Reunión de Cante Jondo sigue existiendo, pero no es ya ni mucho menos lo que fue en los sesenta y los setenta, por la sencilla razón de que se fueron las almas del festival, primero Francisco Moreno y luego Menese. Ya tiene mérito que se siga celebrando, con esas ausencias tan fundamentales y diversas actividades como prólogo que le han dado a la cita un rollo cultural distinto. Antes era solo la gran noche, un solo día, pero ahora comienzan diez días antes para acabar con el festival en La Fuenlonguilla, un cortijo a las afueras del pueblo, de los marcos más hermosos que conocemos para la celebración de un evento flamenco. Menese dio grandes noches en el patio de ese cortijo morisco con olor a romero, y también otras para no recordar.

En ese mismo marco se va a celebrar mañana por la noche la 51 Reunión de Cante Jondo, con un cartel que parece no estar acorde con tanto prestigio e historia, pero es lo que hay. Rubito Hijo, La Yiya, Montse Cortés, Rubio de Pruna –sustituye a Pepe El Boleco, que se cayó ayer mismo del cartel–, Manuel de la Tomasa y la bailaora malagueña Luisa Palicio, con sus respectivos acompañantes a la guitarra. Es sobre todo una apuesta por los jóvenes, por cantaores como el nieto de José el de la Tomasa, que a buen seguro va a llevar a muchos aficionados porque canta con los cordones de los zapatos bien atados, a la antigua usanza, sin trampas ni cartón. Salvando las distancias, como lo hacía Menese cuando era poco mayor que ellos.

Una inmejorable oportunidad para vivir una auténtica noche de flamenco bajo las estrellas de La Puebla.


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