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Observatorio taurino

Vísperas inciertas...

Todo el toreo permanece pendiente de la definitiva resolución de las autoridades de la Junta de Andalucía para permitir la reapertura de la plaza de la Maestranza con la mitad de su aforo

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05 abr 2021 / 12:11 h - Actualizado: 05 abr 2021 / 12:13 h.
"Observatorio taurino"
  • Vísperas inciertas...

¿Habrá toros en Sevilla? La pregunta resuena en todas las esquinas del toreo mientras en ciertos despachos menean la cabeza en una extraña ceremonia de confusión que empieza a convertirse en el viaje a ninguna parte. Ha pasado el Domingo de Resurrección y con él la nostalgia infinitiva de una tarde vacía que nos volvió a recordar todo lo que hemos perdido. El aficionado lleva tentándose la ropa desde hace algunas semanas, debatiéndose entre la ilusión despertada por unos atractivos carteles y la tozuda realidad de una pandemia que no está dispuesta a dar ninguna tregua.

Esa incertidumbre comenzó a convertirse en una irremediable certeza el pasado Martes Santo a raíz de la publicación en el BOE de una orden ministerial que recogía los nuevos parámetros de seguridad e higiene que deben regir en todos los espectáculos públicos: “En todo caso se deberá asegurar que se adoptan las medidas necesarias para garantizar una distancia interpersonal mínima de 1,5 metros, así como el debido control para evitar aglomeraciones...” A pesar de todo, el texto oficial dejaba abierto un último resquicio para los más optimistas al precisar que “cuando no sea posible mantener dicha distancia de seguridad se observarán las medidas de higiene adecuadas para prevenir los riesgos de contagio”. ¿Qué pasará? Estamos esperando el milagro...

Marín prepara el terreno

Juan Marín se encargó de enfriar aún más los últimos entusiasmos en unas declaraciones vertidas en los micrófonos de Radio Sevilla a raíz de las cifras publicadas por el BOE. “No podemos ir en contra de una orden ministerial”, explicó el vicepresidente del gobierno andaluz reconociendo que “la empresa tendrá que acatar esta nueva directriz del gobierno”. A partir de ahí no cuesta demasiado imaginar el escenario al que se enfrenta Pagés después de presentar el famoso plan de contingencia sanitaria que marca su propia línea roja: poder abrir la plaza de la Maestranza al 50% de su aforo.

Son los cálculos que ha hecho Ramón Valencia y, de alguna forma, el mínimo común múltiplo adoptado por las principales empresas para ponerse manos a la obra. Matilla –ya hablaremos de ello- ya se ha echado al monte anunciando de una tacada las ferias de Jerez, Valladolid y hasta un San Isidro exiliado al pabellón carabanchelero de Vistalegre que ha evidenciado la inacción de Simón Casas. Pero todos esos festejos, hay que reiterar el dato, están condicionados al famoso 50%.

En base a ese cómputo se ha impreso el taquillaje de la plaza de la Maestranza y se han hecho todos los cálculos. Así se ha ofertado a los antiguos y nuevos abonados mientras continúa en marcha la maquinaria administrativa de la empresa –nadie le ha dicho que pare- en espera de la resolución definitiva de la Junta de Andalucía, que tendrá que llegar a finales de esta misma semana.

El papel de la Junta

Desde ese punto cabe hacerse demasiadas preguntas en torno al complejo papel que está jugando la autoridad en este proceso incierto. Para ello hay que retroceder a la presentación del cartel pictórico, obra de Julian Schnabel, que debería anunciar los festejos preparados por la empresa Pagés. La Junta de Andalucía se hizo visible en ese acto, representada por secretario general de Emergencias e Interior de la Junta de Andalucía, Miguel Briones, y el delegado del gobierno andaluz en Sevilla, Ricardo Sánchez. Briones dio una de cal y otra de arena sin abandonar un tono diplomático y concialiador. En ese momento ya sabíamos que, a pesar de la cordialidad escenificada, la autoridad y la empresa se encontraban en posiciones muy distantes. No había pactos ni cartas guardadas. Todo quedaba cifrado a la incierta evolución de la pandemia...

Ese mismo día –el 10 de marzo para más señas- ya se había filtrado la “preocupación” de las autoridades con la empresa Pagés. Entonces se supo de la petición de un plan B que Ramón Valencia negaría sólo dos días después en la presentación oficial de los carteles que deberían iniciarse el próximo 18 de abril. Ricardo Sánchez, una vez más, amparó con su presencia esa atípica rueda de prensa en la que se estaba anunciando oficialmente una atractiva programación taurina sin tener la certeza de poder celebrarla...

Desde ese momento se han sucedido comentarios en voz baja, nuevas filtraciones, indicaciones y, sobre todo, las contundentes declaraciones de Luis Manuel Halcón, diputado de plaza en la junta de gobierno de la Maestranza, revelando que las relaciones entre arrendador y arrendatario distan mucho de ser idílicas y se encuentran gravemente enfangadas por los 6 millones en concepto de IVA que los Pagés reclaman a los caballeros de grana y plata.

La vista, mientras tanto, sigue puesta en ese ocho de abril –día arriba o abajo- que se marcó como punto de no retorno para reabrir la plaza de la Maestranza en primavera. Visto lo visto y oído lo oído hay muy pocas opciones que barajar aunque la ilusión es lo último que se pierde. La mala noticia, por previsible, no dejaría de ser un tremendo mazazo y un misil directo a la línea de flotación de todo el toreo. Y podría tener consecuencias imprevistas.


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