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La Tostá

¿Y si se fueran todos?

Manuel Bohórquez @BohorquezCas /
12 nov 2019 / 08:17 h - Actualizado: 12 nov 2019 / 08:25 h.
  • Pedro Sánchez. EFE/Emilio Naranjo
    Pedro Sánchez. EFE/Emilio Naranjo

No me gustaba Albert Rivera, lo he visto siempre descentrado –a pesar de que era, según él mismo, un liberal de centro, que no sé muy bien lo que es–, pero ahora me cae estupendamente porque yéndose y abandonando la política ha demostrado que es un señor. Lo dijo no hace muchos días y lo ha hecho. ¡Un político dimitiendo, entregando el acta de diputado y regresando a su vida laboral y privada! Ahí queda eso. Decir ahora que era muy bueno no tendría gracia, porque además es inadmisible que un líder de su carisma haya cometido tantos errores. Por tanto no era tan bueno, aunque apuntaba maneras y durante algún tiempo llegué a estar convencido de que llegaría a ser el presidente del Gobierno. Ya no hay remedio, se ha ido y lo menos que tendríamos que hacer es agradecerle su voluntad y el haberse pirado con las manos limpias, que en trece años de carrera política, y en España, es poco menos que un milagro. Ojalá se fueran todos los responsables de lo que está ocurriendo políticamente en nuestro querido país, España, porque otros cogerían el testigo y seguramente cambiaría algo, al menos el olor a podrido por otro menos insano. Se podría ir Ávalos, por ejemplo, que no viéramos más esa cara de amargado que tiene en las ruedas de prensa. O Pablo Iglesias, que ha perdido la mitad de los escaños en tres o cuatro años y que se le nota ya de una manera vergonzosa que lo que quiere es poder, riqueza y, para irse a descansar pronto, colocarnos a Irene Montero de presidenta del Gobierno. Pedro Sánchez que no se vaya, que siga dando esa imagen por el mundo de que somos un país de la hostia, donde hay mucho paro porque hay más confianza para el logro del trabajo, como dijo Ávalos. Estas elecciones han sido un desastre para España y Sánchez es el principal responsable, pero que no se vaya, que siga ahí hasta que aprenda. Tezanos tampoco, que aunque se equivoque más que el Betis eligiendo entrenador, es bueno que siga ahí porque levanta como nadie la moral de los candidatos de su partido. Y si Pablo Casado no es capaz de ganarle a un líder como Sánchez, que se vaya también. Es verdad que ha sacado 22 diputados más que en abril y que cogió el partido destrozado, pero parece que le va a costar trabajo soltar la pringue de venir de donde viene, del alquitrán de la corrupción. Nos queda Santiago Abascal, el líder de Vox, que, aunque lleva años mangando en la política –mangar, en Cádiz, es buscarse la vida–, acaba de rozar la gloria. Que disfrute un poco y que se vaya, porque, aunque la extrema derecha es vieja en España, con más de dos siglos de vida, ahora no tiene cabida. Menuda ruina se le ha venido a España encima, primero con la extrema izquierda y ahora con la extrema derecha. Ah, y que alguien se lleve a Garzón, que estoy harto de verlo siempre detrás de Iglesias.


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