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La vida del revés

Yo a Mercadona, tú a Lidl

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02 sep 2021 / 12:54 h - Actualizado: 02 sep 2021 / 13:01 h.
"Opinión","La vida del revés"
  • Fotografía: EFE
    Fotografía: EFE

Las economías familiares se encuentran en un momento, digamos, delicado o catastrófico o para echarse a llorar o algo. Fin del verano, comienzo del curso escolar, tarjetas de crédito reventadas y, por si era poco, un recibo de la luz apoteósico, un precio del combustible que tira de espaldas y el precio de la cesta de la compra por las nubes. Septiembre es el mes de la excursión con carro de la compra en ristre en busca de soluciones (como ya está en desuso, aclaro que ‘en ristre’ es la expresión que se usa para expresar que tenemos algo entre las manos, bien agarrado, y que servirá para acometer un acto con eficacia).

Las familias siguen comiendo, bebiendo, duchándose (el precio del gas también está bonito), divirtiéndose y tratando de salir adelante sin deprimirse. Por tanto, esas excursiones a las tiendas más asequibles, esas búsquedas de ofertas tan necesarias, ese decidir si comprar mucho de lo barato y poco de lo caro, se convierte en religión durante septiembre. A este paso, será religión en octubre y, casi seguro, en noviembre.

El padre por un lado, la madre por otro. Unos cientos de metros más de caminata hasta llegar a la tienda en la que los macarrones son algo más baratos. La lista de la compra cerrada para no coger ni un solo artículo que no sea estrictamente necesario. Marcas blancas convertidas en símbolo de la supervivencia. Y los caprichos enterrados bajo una enorme cantidad de facturas por pagar.

Paradójicamente, las tiendas más baratas se forran y duplican sus beneficios porque clientes que compran en lugares más caros y con más glamour de forma habitual, se dejan de idioteces y acuden con el resto del lumpen al que desprecian por comprar judías verdes de peor calidad durante el resto del año. Y muchos de ellos se quedan prendados de unos precios razonables a cambio de lo mismo adornado con un detalle insignificante aunque efectivo.

Yo a Mercadona y tú a Lidl, cariño. Que la fuerza te acompañe.


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