jueves, 23 septiembre 2021
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Ante el principio del fin del conflicto arancelario con EEUU

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17 jun 2021 / 08:26 h - Actualizado: 17 jun 2021 / 08:41 h.
"Unión Europea","Editorial","Joe Biden"
  • La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, se despiden del presidente de EEUU, Joe Biden. / European Union
    La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, se despiden del presidente de EEUU, Joe Biden. / European Union

La Unión Europea y los Estados Unidos de América suman algo más del 50 por ciento del PIB mundial. Y esa es una cifra que obliga a que el libre comercio transatlántico se cuide como el tesoro que es. Tampoco hay que olvidar que esa relación multilateral genera 3 millones de puestos de trabajo en USA y 4,8 millones de empleos en la UE. Por tanto, estamos hablando de intereses descomunales que benefician a un lado y a otro.

El proteccionismo económico que se implantó durante la presidencia de Donald Trump ha calado hondo en la sociedad norteamericana. Demócratas y republicanos no ven esa política económica como un problema. Será muy importante trabajar para que esa percepción cambie puesto que es, al menos en buena parte, equivocada.

Tras acabar el conflicto comercial en torno a Boeing y Airbus (las ayudas recibidas por estas compañías en Europa y Estados Unidos fueron consideradas ilegales por parte de la Organización Mundial del Comercio), parece que se puede acabar, también, con los aranceles impuestos por las partes que alcanzan los 10.000 millones de euros. Trump elevó la presión y Biden parece que trae otras ideas distintas. Estas primeras reuniones, si bien no desmantelan esa presión arancelaria de castigo, si dibuja un panorama mucho más amable para todos.

Los políticos parece que van a desbloquear la situación, pero las empresas afectadas tendrán que trabajar duro para que se vuelva a la situación previa a la imposición de aranceles. Por ejemplo, las empresas aceituneras españolas deberán convencer, de nuevo, a los clientes norteamericanos de que su producto es el de mejor calidad y mejor precio.

Aún queda mucho camino por recorrer aunque lo importante es que se van abriendo puertas que estaban cerradas a cal y canto con el anterior presidente norteamericano.


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