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Editorial

Desaceleración sin soluciones planteadas

08 nov 2019 / 08:00 h - Actualizado: 07 nov 2019 / 22:24 h.
  • Nadia Calviño ha negado, una y otra vez, la desaceleración. / EFE
    Nadia Calviño ha negado, una y otra vez, la desaceleración. / EFE

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Las cifras que hemos conocido sobre el paro en España son malos. Y la previsión de crecimiento de la UE para nuestra economía resultan ser un duro golpe que señala en dirección a una clara desaceleración en la zona euro y en España.

Del 2,3 pasamos al 1,9 por ciento en 2019. En 2020, se prevé un crecimiento del 1,5 por ciento. Son cuatro décimas (las de este año) que no provocan alarma, pero sí significan una tendencia que, por mucho que no quiera asumir como cierta el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, ya se ha convertido en una evidencia.

En Bruselas no están entendiendo bien este afán por maquillar una realidad que ha de tomarse muy en serio para hacer un diagnóstico correcto y poder atacar el problema con solvencia. Nadia Calviño, llamada a ser vicepresidenta económica del Gobierno de Sánchez (si es que se forma alguna vez) no ha acertado con su plan presupuestario y los socios europeos no lo ven claro. Cuando miran nuestras cuentas parece que no lo ven claro de forma constante.

Los avisos del Banco de España o del FMI no sirvieron para que la ministra Calviño redujese su entusiasmo y es ahora cuando las desviaciones se convierten en un verdadero problema.

Los promesas electorales, si se convierten en realidades, tendrán un coste muy elevado. Nunca antes, por esta razón, se ven tan alejadas de ser ciertas. El exceso de gasto y la escasez de reformas, dada la parálisis política que ha contagiado claramente a la empresarial, pasarán factura. Y el próximo lunes podemos encontrarnos en una situación similar a la actual.


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