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Editorial

El derecho a tener una ciudad limpia

17 sep 2019 / 08:28 h - Actualizado: 17 sep 2019 / 08:31 h.
"Barrios","Salud pública","Clima","Impuestos","Empresas","Vivienda","Tradiciones","Limpieza","Editorial"
  • Foto: Jesús Barrera
    Foto: Jesús Barrera

Una ciudad como Sevilla que aspira a ser referente turístico en el mundo entero; una ciudad que presume de modernidad y progreso; una ciudad que tiene todo lo necesario para ser una de las mejores del mundo por su oferta cultural y patrimonial, por las tradiciones vivas que mantiene intactas desde hace siglos, por su gastronomía, sus gentes o su clima; no puede olvidar que la limpieza de sus calles ha de ser prioritaria y esencial dentro de la gestión municipal. Sevilla tiene que estar limpia. Impecable. No puede ser de otra manera.

La ciudad, compuesta por todos sus barrios (los populares y los que no lo son, los que tienen problemas y los que carecen de ellos...) y, también, por sus polígonos y zonas no urbanizadas ni urbanizables, forma un conjunto, una unidad en la que no se pueden establecer diferencias en determinados aspectos. El Ayuntamiento sevillano no debería tener la opción de ponerse de perfil si la suciedad en las calles y plazas es evidente o si alrededor de unos contenedores instalados en zonas industriales se acumulan objetos y más objetos. Sea el barrio que sea, sea el polígono que sea, la limpieza es esencial en cualquiera de estos lugares. Los vecinos de los barrios periféricos pagan impuestos del mismo modo que los pagan en los barrios turísticos o de mayor poder adquisitivo. Todos los vecinos y todas las empresas necesitan una limpieza a la que tienen derecho.

Consentir que una zona de la ciudad se deteriore afecta a la imagen de Sevilla en su conjunto y constituye un problema de salud pública serio. Que aparezcan ratas en los inodoros de una vivienda, por supuesto, también. Y es preciso recordar que las redes sociales hacen que las noticias sean conocidas en el mundo entero un instante después de producirse. Ya no se pueden esconder las evidencias.

Juan Espadas, alcalde de Sevilla, está obligado a esforzarse para conseguir que el claro problema de limpieza que sufre la ciudad se solucione pronto. No es algo que pueda cronificarse. Si no es así, estará poniendo en peligro buena parte del futuro de la ciudad y el trabajo que se ha realizado durante los últimos años.

Urgen medidas que ayuden a lograr una ciudad limpia y sana.


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