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La centralidad necesaria en política

07 oct 2019 / 08:00 h - Actualizado: 06 oct 2019 / 21:41 h.
  • Foto: EFE
    Foto: EFE

Los problemas de los españoles, los intereses generales, la altura de miras y el sentido de Estado, está en la centralidad política. Los extremos, desde luego, representan en este momento posiciones radicales en exceso que solo buscan el voto conseguido con mensajes populistas en caladeros de votantes hartos de la situación, hastiados por los problemas económicos que desaparecen y vuelven a asomar muy poco después con la misma virulencia. En los extremos se encuentra el cortoplacismo, la confrontación o la falta de empatía.

Tanto es así que las campañas de los partidos políticos se comienzan a dibujar con pinceladas trazadas desde ese movimiento en busca del voto del que está colocado en el centro del mapa electoral.

Pedro Sánchez ha demostrado que es capaz de pactar con cualquiera si es necesario. Si el Gobierno de España tiene que depender de un voto del independentismo o de las formaciones más cercanas a la banda criminal ETA, Sánchez no muestra escrúpulos para firmar acuerdos. Esto es así aunque, ahora, quiere dar un golpe de timón formidable enviando mensajes que le quieren convertir en el patriota número uno. Busca, así, a todos esos votantes que, según las encuestas, perderá la formación de Albert Rivera. Puro tacticismo esta jugada del PSOE.

Ciudadanos nació para estar en el centro político, para tratar de evitar que la corrupción destrozase la democracia española, para lograr que el sistema político español se regenerase de forma urgente. Sin embargo, se ha podido demostrar que nada de eso ordena los movimientos del partido naranja. Rivera podría haber prestado un servicio extraordinario a España si hubiera ofrecido su apoyo a Sánchez en el proceso de investidura de este que resultó, finalmente, fallida y que nos ha arrastrado a una repetición de elecciones. Rivera anuncia que levanta el veto al PSOE después de las elecciones. Las encuestas son pésimas para C’s y parece que el ofrecimiento está motivado por esa razón. Tal vez el giro hacia el centro del PSOE haya tenido que ver, pero esas encuestas han sido decisivas con casi absoluta seguridad. En cualquier caso, el crédito político que acumuló la formación de Albert Rivera fue importante y la pérdida que han sufrido durante los últimos meses es brutal.

Pablo Casado, por su parte, se desmarca de Vox y quiere competir, también, por ese votante de centro que abandona (según las encuestas) a Ciudadanos. De paso, no cierra las puertas a un apoyo global al ganador de las próximas elecciones si no es él mismo. Sánchez prefiere a Casado sin duda alguna.

Todos quieren el centro político porque todos saben que en esa centralidad se encuentran los problemas reales y las soluciones más fiables y más eficaces.


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