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La democracia española según Pablo Iglesias

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10 feb 2021 / 07:18 h - Actualizado: 10 feb 2021 / 07:23 h.
"Política","Editorial","Pablo Iglesias"
  • Pablo Iglesias. / Fotografía: Ballesteros | EFE
    Pablo Iglesias. / Fotografía: Ballesteros | EFE

Pablo Iglesias sigue sin entender que es vicepresidente segundo del Gobierno de España y que eso significa que su labor debe estar dirigida a buscar lo mejor para todos los españoles, y no solo para sus votantes; y sigue sin entender que un miembro del Gobierno no puede poner en duda la legitimidad del mismo y el carácter democrático que impera salvo que se quieran erosionar las instituciones de forma irreparable.

Esta muy bien tener ideales y modelos en la cabeza que sirvan de referencia para construir un país, pero es un error monumental creer que solo lo que es una idea de manual es lo excelente, o lo viable, o lo necesario. Comparar una democracia con la idea perfecta de democracia condena a cualquiera del mundo a ser un cúmulo de imperfecciones.

Por todo esto, intentar desacreditar la democracia española al decir que ‘no hay situación de plena normalidad política y democrática en España cuando los líderes de los dos partidos que gobiernan en Cataluña, uno está en prisión y el otro en Bruselas’, es un acto temerario y demuestra una falta absoluta de lealtad institucional y de talla política y de ese patriotismo al que tanto alude el señor Iglesias, que produce sonrojo.

The Economist ha publicado un informe que coloca a España entre los 23 países del mundo que gozan de democracia plena. De 167 países solo 23 pueden presumir de ello. Y en ningún otro un miembro del Gobierno arremete contra una forma de gobernar y de vivir de la que participa desde el Ejecutivo.

Las elecciones catalanas se acercan y Pablo Iglesias, preocupado por los resultados que las encuestas anuncian muy adversos para ‘los comunes’, se lanza a decir cualquier cosa que pueda ayudar a sumar algunos votos a su favor. Ya dijo que la situación de Puigdemont se parecía a la de los exiliados republicanos tras la Guerra Civil. Ahora esto. Y de aquí al viernes se puede esperar cualquier cosa de un político que no termina de entender el cargo que ocupa ni la función que está obligado a realizar.


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