miércoles, 01 diciembre 2021
16:32
, última actualización

Trabajos dignos

Image
17 dic 2016 / 21:25 h - Actualizado: 17 dic 2016 / 21:29 h.
"Responsabilidad social empresarial","Empresas","Empleo"

Hace unos días, los sindicatos CCOO-A y UGT-A convocaron a los trabajadores andaluces para salir a la calle y pedir trabajos dignos que no conviertan en pobres a las personas que los llevan a cabo.

Por primera vez, desde que la democracia se instaló en España, las cifras que se manejan apuntan a que esa realidad en la que un trabajador es incapaz de terminar el mes a pesar de hacer unos esfuerzos descomunales; es decir, en la que un trabajador es pobre; se van afianzando. La precariedad en el empleo es un problema que el Gobierno debe atajar. Porque no sirve de nada tener una baja tasa de paro si el empleo no hace que las personas puedan vivir con dignidad.

Empresarios y trabajadores deben ser capaces de entenderse para que la dignidad en el trabajo no sea un sueño irrealizable o algo que tuvimos y perdimos en alguna cuneta del camino. El trabajo, entendido como colaboración social es cosa de todos, no permite situaciones precarias del trabajo ni una carga insoportable para el empresario. Colaborar es cosa del conjunto de individuos y no de una parte de ellos.

Las sociedades solo pueden funcionar gracias al trabajo de las personas y a los riesgos asumidos por los empresarios para generar esos puestos de trabajo y la riqueza que deben repartirse sin excluir a los trabajadores. El trabajo, por tanto, es un servicio social. Empresarios y trabajadores entregan la vida entera para que la sociedad progrese y eso es algo que no puede convertirse en una maquinaria feroz que destroce personas. Al contrario, empresarios y trabajadores son una garantía para que la sociedad funcione y permita el bienestar de todos.

En el siglo XXI, la dignidad en el trabajo no debería ser una exigencia, ni siquiera debería ser noticia. Es algo con lo que todo ser humano debería contar una vez que comenzase a trabajar. Y esa dignidad debe traducirse en una casa acondicionada para habitar, una escuela y sanidad pública que facilite la integración a todas las personas (una sociedad no puede avanzar con el estómago vacío o con sus integrantes enfermos y desatendidos), en todo aquello que sea necesario para acceder a una vida digna. Esto quiere decir que no cabe el individualismo ni la codicia como estandarte del empresario o del trabajador. El trabajo hace mejor a la sociedad, al grupo.

CCOO-A y UGT-A demandaron poder hablar sobre la última reforma laboral, la sanidad y educación pública, la protección al desempleado y la Ley de Dependencia. Tienen razón al querer atacar estos problemas, pero será necesario que esa dignidad que buscan para todos los trabajadores sea pactada con los empresarios y con las Administraciones Públicas. Es el conjunto de los agentes que están implicados lo que fortalecerá cualquier acuerdo que se tome.

El trabajo de un ser humano será siempre más valioso para la sociedad que el dinero que recibe a cambio. El esfuerzo y el riesgo que corre un empresario no pueden valorarse y es imprescindible para que todo el tejido social se acomode y tenga un futuro claro. Las Administraciones Públicas deben ser la garantía imprescindible para que los acuerdos se respeten y puedan dar fruto. Y con todo esto presente será difícil no prosperar y encontrar soluciones comunes.

Ahora, solo queda hacerlo realidad.


Edictos en El Correo de Andalucía Empleo en Sevilla