La aventura del misterio

Extraña regresión y experiencia paranormal en el Monasterio del Diablo

El Monasterio del Diablo en Carmona es conocido por sus leyendas y su extraña historia, muy oscura en la que se habla del mismo como un lugar maldecido por el mismísimo diablo. Les cuento una vivencia ocurrida allí mismo

21 may 2023 / 04:00 h - Actualizado: 21 may 2023 / 04:00 h.
"La aventura del misterio"
  • Extraña regresión y experiencia paranormal en el Monasterio del Diablo

Son muchos los investigadores que han acudido al temido “Monasterio del Diablo” y pocos los que no han tenido algún resultado positivo. En ese, ámbito, entre lo curioso y lo paranormal, se encontraba nuestro testigo.

Juan Luis me decía cariacontecido: “Yo no creía mucho en estas cosas, al menos con respecto al “Monasterio del Diablo”, para mí mucho eran supersticiones. Por eso decidí ir solo, por mi cuenta”. Llegué al monasterio al atardecer, cuando el sol comenzaba a ponerse detrás de la loma aquella. Entonces me fui a la fresquera, que es el punto más caliente y allí me pude con la grabadora. Sentí pasos fuera y que alguien bajaba. Entonces vi como en la puerta había una silueta, una sombre alta, me inquietó mucho, me sentí que me faltaba el aire y fue cuando comenzó lo que te voy a contar” decía el testigo.

“Me vi como en tiempos pasados, cuando el monasterio estaba en uso. Era una estructura imponente de piedra ocre, rodeada por un muro alto y cubierto de enredaderas. La puerta principal estaba cerrada con una cadena y la cerradura oxidada. Entré en el monasterio y una vez dentro, me encontré en un patio oscuro y frío rodeado de muros altos. En el centro había una zona con hierbas y musgo. Me adentré en el monasterio, tratando de no hacer ruido. El lugar, de repente, estaba en ruinas, como si alternara el pasado con un presente, y el aire estaba lleno de polvo. Había una sensación extraña en el aire, como si algo me estuviera observando”.

Juan Luis sigue con su experiencia relatándome: “Avanzando por los pasillos oscuros encontré una habitación en ruinas con una gran mesa de madera y una silla de aspecto antiguo. En la pared había un altar con velas apagadas y símbolos extraños tallados en la piedra. De repente, escuché un ruido detrás de mí y me di la vuelta. No había nadie allí, pero sentí una presencia oscura y fría que me hizo temblar. Era la misma sombra que me dio miedo en la fresquera”.

“Decidí salir de la habitación y seguir explorando. Pasé por varias habitaciones más, pero todas estaban vacías y en ruinas. Hasta que llegué a una escalera que llevaba a un sótano oscuro. Era la fresquera. La escalera era empinada y oscura, pero decidí bajar para ver qué había allí abajo. Cuando llegué al sótano, me encontré en una habitación pequeña y oscura. Había una mesa en el centro, y sobre ella había un libro antiguo, sus hojas estaban llenas de símbolos extraños y escritos en un idioma desconocido. Mientras leía el libro, escuché un ruido detrás de mí. Me di la vuelta y vi una figura oscura y encapuchada acercándose lentamente hacia mí”.

El testigo, con los vellos de punta, me decía: “Intenté correr, pero la figura me agarró y me arrastró hacia una habitación cercana. La habitación estaba oscura, pero podía sentir la presencia de varias figuras encapuchadas alrededor mío. Comenzaron a susurrar en un idioma desconocido y sentí una presión en mi cabeza. De repente, perdí el conocimiento. Cuando desperté, estaba en una habitación oscura, y no podía moverme. Estaba atado a una silla y mis manos y pies estaban inmovilizados. Miré alrededor y vi que estaba rodeado por varias figuras encapuchadas, todas ellas con máscaras de demonios talladas en madera. Comencé a sentir pánico, intenté gritar, pero no podía emitir sonido alguno, algo me estaba impidiendo hablar. De repente, una figura se acercó a mí y comenzó a hablar en un idioma extraño, pero esta vez podía entender lo que decía. Habló de un antiguo ritual que debía ser llevado a cabo para invocar al diablo, y que yo era la ofrenda que necesitaban”.

“Intenté luchar, pero estaba completamente inmovilizado. Comencé a sentir una sensación de calor en el pecho, y luego un dolor punzante. Una de las figuras encapuchadas había comenzado a tallar un símbolo en mi pecho con un cuchillo oxidado. El dolor era insoportable, pero no podía hacer nada para detenerlos. La habitación comenzó a llenarse de humo y el aire se volvió denso, haciendo difícil respirar. Las figuras comenzaron a cantar en un idioma extraño y el humo se volvió más espeso. De repente, sentí una presencia oscura y fría en la habitación, y una figura apareció en el centro del círculo de figuras encapuchadas. Era una figura alta y delgada, con cuernos en la cabeza y una sonrisa malvada. Era el diablo. Comenzó a hablar en un idioma extraño y las figuras encapuchadas comenzaron a postrarse ante él. Yo estaba aterrorizado, no podía creer lo que estaba viendo”.

“De repente, el diablo se acercó a mí y comenzó a hablarme en un idioma que podía entender. Me dijo que mi alma le pertenecía ahora, y que debía servirle por toda la eternidad. Me ofreció riquezas y poder, pero yo sabía que no podía aceptar su oferta. Intenté resistir, pero el diablo comenzó a ejercer una presión en mi mente, y sentí que estaba perdiendo la conciencia. Justo cuando pensé que todo se había perdido, una luz brillante llenó la habitación y las figuras encapuchadas comenzaron a desvanecerse. El diablo desapareció en una nube de humo, y yo quedé solo en la habitación. Logré liberarme de mis ataduras y salí corriendo del monasterio. Me alejé lo más rápido que pude, sin mirar atrás. Cuando llegué a mi casa, me di cuenta de que algo había cambiado dentro de mí. Había visto cosas que no podía explicar, y había experimentado el miedo más profundo que jamás había sentido”.

Juan Luis recobró la consciencia estaba en el suelo de la fresquera, con un fuerte dolor de cabeza. La reproché ir a esos sitios solo, precisamente por evitar situaciones como las que había vivido y que puede ser producto de la sugestión y la ansiedad o el miedo.

Él me decía: “Desde entonces no he vuelto a ir al Monasterio del Diablo en Carmona. No quería volver a experimentarlo nunca más. Pero incluso después de todo ese tiempo, nunca pude sacudirme la sensación de que algo me había seguido hasta mi casa esa noche. Durante semanas después del incidente tuve pesadillas horribles y me despertaba en medio de la noche sudando y temblando. Me sentía perseguido, como si algo estuviera observándome desde las sombras”.

“He aprendido a respetar los límites y a no jugar con el fuego. El Monasterio del Diablo es misterioso y peligroso, y nunca volveré a acercarme a él” concluía.

No puedo decir que fuera una regresión o una experiencia onírica, tampoco que fuera real o no, no lo sé pero, por si acaso, no vaya nunca a un lugar que dicen que está habitado por el Diablo.


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